última actualización: 18:41
Las tormentas tropicales están ocurriendo cada vez con más frecuencia y la tendencia parece ser peor de la esperada, lo conlleva mayores riesgos de inundaciones, aseguraron ayer numerosos científicos. Los expertos afirmaron que la observación por satélites de las tormentas tropicales desde la década de 1980 muestra las pruebas que confirman los modelos realizados por ordenador que preven precipitaciones más intensas debido al calentamiento global, provocado por actividades humanas, explicaron.

'A medida que las zonas tropicales muestran un aumento en su temperatura, se observa una mayor frecuencia de fuertes precipitaciones', indicó Richard Allan, de la Universidad de Reading, en Inglaterra, quien realizó un estudio sobre lluvias tropicales junto a Brian Soden, de la Universidad de Miami.
El estudio, publicado en la revista Science, también señala que la tendencia de aguaceros fuertes es mayor a la que predicen los modelos informáticos 'lo que implica que las proyecciones de futuros cambios en las precipitaciones más intensas (...) podrían estar subestimadas'. Los descubrimientos se basan en un estudio de océanos tropicales, donde los satélites pueden observar con mayor facilidad las precipitaciones. Allan comentó en este sentido que las tendencias eran similares a las que se dan sobre tierra.
El panel intergubernamental del cambio climático de la ONU, que reúne el trabajo de unos 2.500 científicos, dijo el año pasado que era probable que las precipitaciones aumenten en muchas zonas tropicales, lo que sube el riesgo de inundaciones, erosión y aludes. La información del satélite mostró precipitaciones entre 2 a 3 veces más intensas que las previstas por los modelos climáticos, fomentadas por el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero de la quema de combustibles fósiles en los autos, fábricas y centrales de energía.
Allan afirmó que el descubrimiento de que los modelos eran muy cautelosos es menos certero que la conclusión de que las lluvias tropicales se han vuelto más intensas. Esto se puede comprobar en tierra mediante mediciones de la cantidad de agua caída y del caudal de los ríos, afirmó.