última actualización: 07:45
¿Cómo es posible que existan alimentos más que de sobra para todos los seres humanos que habitan este planeta y, sin embargo, haya 862 millones de personas que pasan hambre, 178 millones de ellas niños? Esta pregunta que muestra una realidad lacerante deja claro que este mundo no funciona en lo que es una cuestión de mera supervivencia.
Una serie concatenada de causas (las malas cosechas, el espectacular aumento del petróleo, el progresivo desvío de cereales para biocombustibles, el cambio de dieta de países como China o la India, o la especulación) han provocado una crisis alimentaria que amenaza a millones de personas que necesitan ayuda urgente.
La comunidad internacional se ha reunido en Roma convocada por la FAO para encontrar una solución. Los países ricos están obligados a actuar. Se necesita dinero para frenar una hambruna que puede adquirir tintes dramáticos, pero también medidas estructurales.
Esperemos que esta cumbre de la mala conciencia no sea una exhibición de verborrea políticamente correcta y acabe con resultados concretos.