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Los clanes de narcotraficantes colombianos han encontrado en los marineros gallegos que faenan en los caladeros africanos una nueva vía para introducir sus cargamentos de droga en Europa. Los pescadores reciben a cambio un 30% del valor de la mercancía. La policía ha comprobado que estos transportadores son todos muy jóvenes. En la actualidad un 60% de la cocaína entra por vía marítima, mientras que los alijos ocultos en contenedores supone ya el 16%.
Organizaciones internacionales que se dedican a la introducción de hachís y cocaína están captando a tripulantes de pesqueros gallegos que faenan en caladeros africanos para transportar esas sustancias desde ese continente, según fuentes de la Policía Nacional.
Las fuerzas de seguridad consideran que los marineros gallegos están especializados en el transporte y se dedican a ocultar la droga en almacenes.
El transporte y almacenaje les permite recibir un 30% del valor de la droga, otro caso es el transporte de las sustancias a los mercados que suelen realizar los más jóvenes que por un kilo de cocaína trasladado a Madrid perciben alrededor de los 2.000 euros.
Los operativos policiales han puesto de manifiesto la juventud de estos transportistas que llevan la droga para el mercado del menudeo y han destacado que los viejos narcotraficantes, aquellos que ni tan siquiera contaban el dinero sino que lo pesaban en sacos de esterillas, ya no existen.
El Centro de Inteligencia contra el Crimen Organizado (CICO) estima que el blanqueo de capitales procedente del narcotráfico puede alcanzar en estos momentos en España un tercio de los Presupuestos Generales del Estado.
En relación con las organizaciones criminales que actúan en el territorio español, el jefe de la Lucha contra la Droga y el Crimen Organizado de Galicia, Jaime Iglesias, considera que los carteles mexicanos forman grupos de narcotraficantes que actúan con una gran violencia.
Aseguró que cada día es más complejo luchar contra estas organizaciones que disponen de una avanzada tecnología, con frecuencia se comunican a través de mensajes codificados por internet, ’planifican las operaciones a realizar en un país y las ejecutan en otro, y llegan a emplear aviones para realizar contravigilancia’ a las fuerzas de seguridad.