Lunes 21 de mayo de 2012
última actualización: 11:08
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Publicitario triunfador en Madrid, hace diez meses que dejó la capital para volver a Vigo: ’La calidad de vida es mejor, y el inminente nacimiento de mi segundo hijo, unido a la propuesta de Verve Audivisual, me dieron el empujón que necesitaba’.
Nacido en Vigo, en 1963, emigró a Madrid para estudiar Publicidad y permaneció allí durante 23 años. Responsable de campañas tan populares como la de ’¡Hola, soy Edu!¡Feliz Navidad!’, ganó un León de Bronce en 1996 por el anuncio para Nenuco, donde el poder de sensitive alcanzaba a los líderes mundiales, y un León de Oro en 1999 por el spot televisivo de Airtel sobre tarifas para distancias cortas. Estas distinciones se unieron a los dos Clio Televisión que certifican su trabajo. Desde agosto cambió la capital por su ciudad natal, para dirigir un proyecto creativo de Verve Audivisual.
¿Existen las mismas oportunidades en publicidad, trabajando en Vigo que en Madrid?
Ahora es más fácil seguir conectado con la capital sin tener que estar allí. A través de internet o del avión, la comunicación es diaria. Lo cierto es que, aunque la calidad de la publicidad española es muy alta, está localizada en Madrid y Barcelona; creo que hay que atreverse a descentralizarse.
Supongo que en su carrera hay un antes y un después de ganar en el Festival de Cannes.
Es francamente díficil conseguir un león de oro, te acredita como uno de los mejores. Tras este premio, el cambio fue radical, se reciben ofertas más interesantes. Mejoré a director creativo ejecutivo de la multinacional Grey.
¿Qué papel juega la publicidad hoy en día?
No se trata de convencer a nadie de que compre algo que no necesita, sino de llegar al cliente que está decidiendo entre varios productos para que elija el nuestro. Hoy en día no se trata de calidad, ya que la diferencia es mínima, a las marcas las distingue la imagen, el caer bien al consumidor. Cada casa tiene que saber qué quiere ser en el mercado.
¿Hay publicidad engañosa?
Sí, pero no por el publicista, sino por el cliente que no cumple el contrato hecho con el consumidor. Lo que no existe es la publicidad subliminal, tiene más que ver con las interpretaciones que con la intención real del creativo.