Jueves 8 de enero de 2009
última actualización: 11:59
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Los asaltantes tenían acento sudamericano y aprovecharon la entrada de un cliente para acceder a la joyería. Una vez dentro, hicieron arrojarse al suelo a las cinco personas que había en el interior y se apoderaron de todos las joyas y objetos de más valor que había tanto en los escaparates como en las vitrinas. La madre del propietario resultó herida, al ser golpeada con la culata de una pistola. Sobre las nueve de la noche tres de los delincuentes serían detenidos en la autovía Rías Baixas, ya a la altura de la localidad zamorana de Puebal de Sanabria. Iban en un coche y portaban con ellos parte del botín.
cinco de la tarde, cuando los establecimientos comerciales de la calle Príncipe iniciaban su plena actividad, a escasos metros de la misma, en la calle López de Neira, se producía un violento atraco en el que los delincuentes se apoderaron de un cuantioso botín. El objetivo de los delincuentes fue la Joyería Suiza, que se encuentra situada en el número 4 de la calle López de Neira, a una docena de metros de Príncipe y haciendo esquina con la calle Perú. Según testigos presenciales, sobre las cinco de la tarde llegaron por la calle Perú tres motocicletas de gran cilindrada, que se detuvieron en López de Neira y a la altura de la citada joyería. Dentro del establecimiento se encontraban cinco personas: tres empleadas, el propietario del establecimiento y la madre de éste. Pasaban pocos minutos de las cinco de la tarde y desde el interior abrieron la puerta del establecimiento a un cliente, momento que aprovechó uno de los delincuentes, el que parecía que llevaba el mando, para entrar. Portaba en la mano una pistola y accedió hasta el fondo del establecimiento, según relataría posteriormente el propietario de la joyería, Manuel Pato. Gritó ‘esto es un atraco, todos al suelo’, al tiempo que entraban otros cinco delincuentes, quienes obligaron a tirarse al suelo a empleados y propietarios. La madre del propietario del establecimiento, al intentar resistirse, fue golpeada en la cabeza por el jefe del grupo, que le hizo una brecha en la frente con la culata de la pistola y le fracturó un dedo. Manuel Pato afirmó que los seis delincuentes, comenzaron a tirar las vitrinas y a romper los cristales de los escaparates y armarios con una maza de hierro. En apenas cuatro minutos vaciaron los dos escaparates y las vitrinas interiores, apoderándose de los objetos de más valor, principalmente relojes de marcas de prestigio. Acto seguido salieron al exterior y abandonaron el lugar calle López de Neira arriba, a bordo de tres motos de gran cilindrada. Testigos presenciales afirmaban que al menos en una de las motos iban tres personas, por lo que una podía hacer quedado vigilando en el exterior mientras los otros seis desvalijaban la joyería.