Viernes 8 de agosto de 2008
última actualización: 18:00
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La aprobación del PGOM abre la puerta a dotaciones y proyecto contemplados desde hace años y que pese a su urgencia sólo podían iniciarse con un nuevo Plan. El de 1993, derogado desde ayer, resultaba inapropiado para Vigo por no prever el crecimiento de la ciudad y haber sido ‘condenado’ por los tribunales. El documento da cobertura legal para poner en marcha todo tipo de proyectos urbanísticos, aunque la decisión de la Xunta ‘castiga’ a parte de las parroquias del rural vigués.
Polígonos. Quizás la mayor urgencia sea el suelo industrial, que apremia en dos frentes: la automoción y la conserva. PSA necesita con urgencia más terreno en Balaídos y Zona Franca mantiene desde hace años parada una inversión millonaria para ampliar en 200.000 metros cuadrados la factoría. Otros 250.000 metros se ganarán en el Parque Tecnológico, donde varias empresas reclaman espacio para asentarse. Con todo, la mayor actuación será el polígono de Matamá-Valladares, de 1,2 millones de metros cuadrados, donde se prevé abrir la Ciudad del Frío, un espacio adonde se trasladarían frigoríficos y conserveras. Por último, destaca Liñeiriños, otra gran superficie preparada para la instalación de servicios terciarios. Aquí se espera a Ikea.
Urbanizaciones. El suelo consolidado escasea, así que toca poner en marcha urbanizaciones. Hay dos que llevan años a la espera. La más avanzada es plaza de España: un cambio radical, con edificios en torno a una plaza peatonalizada gracias a la ampliación del actual túnel con una salida directa a la avenida de Madrid. La otra, Barrio do Cura. El proyecto de Karpin se enfrenta a dos dificultades: el fracaso de la operación con Construcciones Castro y al incremento de la vivienda protegida desde poco más del cinco por ciento hasta el 29. El Plan de Urbanismo aprobado plantea que se puedan construir hasta 100.000 nuevas viviendas (si la demanda así lo pide), que lanzarían la población viguesa de forma decisiva hasta los 400.000 habitantes. La estadística de los últimos años, en cambio, parece contradecir estas expectativas, aunque desde 1987 a 2007 la ciudad ganó 40.000 residentes.
Viviendas legales. Edificios con más de 2.000 propietarios esperaban por el día de ayer, en el que el fantasma de la piqueta se ha alejado un tanto. El nuevo PGOM permitirá iniciar un proceso de legalización de la mayoría de inmuebles afectados por sentencias de derribo, aunque hay excepciones: la Colina de Castrelos, de difícil encaje, y casas privadas, como la de Sampaio, que sólo podría acogerse de forma parcial.