Sábado 30 de agosto de 2008
última actualización: 14:02
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El Gobierno chino ha ordenado abrir una investigación para aclarar por qué las escuelas situadas en el epicentro del terremoto del lunes se derrumbaron, causando la muerte de miles de menores, mientras otros edificios lograron mantenerse en pie. La última cifra oficial de muertos es de 22.069.

El Ministerio chino de Vivienda y Desarrollo Urbano-Rural ha ordenado una investigación para determinar las razones del derrumbe de cerca de 7.000 de escuelas en el terremoto que azotó el lunes suroeste del gigante asiático. El director del departamento de Desarrollo y Plan del Ministerio de Educación, Han Jin, especificó que, según cálculos que aún están incompletos, sólo en la provincia de Sichuán, la más devastada por el seísmo, se derrumbaron 216.000 edificios, entre esos 6.898 escuelas.
‘Si existían problemas de calidad en la construcción de esas escuelas, daremos con los responsables y proporcionaremos una respuesta satisfactoria a la sociedad’, agregó Han.
El anuncio de la investigación llegó en medio de las críticas y la petición de explicaciones efectuadas por diferentes medios de comunicación en torno a los motivos por los que se derrumbaron tantas escuelas. El diario independiente ‘South China Morning Post’ publicó el jueves un reportaje en el que cinco expertos en ingeniería argumentaban lo ocurrido con explicaciones que iban desde los deficientes diseños de las escuelas hasta la falta de inversión en educación, principalmente en áreas rurales.
Añadían los poco rigurosos requerimientos de construcción exigidos en las zonas afectadas por el terremoto, a pesar de que desde el terremoto de Tangshan de 1976 existen nuevas normas.
Los equipos de rescate continuaban ayer removiendo los escombros del terremoto, una tarea ‘desalentadora’, en palabras del presidente chino Hu Jin tao, la de sumar pocos milagros y muchos muertos: 22.069 según las últimas cifras provisionales. Cuatro días después del seísmo las autoridades calculan que quedan todavía 14.000 personas atrapadas en los escombros.
Un contingente de 84.000 militares y 42.000 paramilitares rastrea el radio de 100 kilómetros en torno al distrito Beichuan, epicentro del temblor, con la esperanza de hallar supervivientes, posibilidad considerada escasa pasadas las 72 horas posteriores al seísmo.
‘La tarea es ardua y el tiempo apremia’, sentenció el presidente Hu, quien ayer aterrizó en Sichuán para coordinar y alentar sobre el terreno a unos equipos de rescate que han prometido no rendirse mientras se escuchen gritos bajo los inmuebles derruidos.