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La crisis de la economía mundial y la explosión de la burbuja inmobiliaria parece haber afectado de forma especial a las inmobiliarias españolas, y al sector de la construcción en general, ya que éste ha sido uno de los peores parados por la desaceleración.
Las principales compañías, Reyal Urbis, Acciona Inmobiliaria, Realia, Metrovacesa, Vallehermoso, Martinsa-Fadesa, y Parquesol, vendieron en los tres primeros meses del año un 73,5% menos que en el mismo periodo de 2007, y en concreto, las dos primeras, fueron cuyo desplome fue más pronunciado, con un 97% y un 86,8%, respectivamente.
Al parecer, el ajuste en el sector inmobiliario, que ha pasado a ocupar un papel menos importante tras ser uno de los principales motores de la economía española, ha podido ser una de las razones por las que ha descendido tan considerablemente la venta de pisos. Ese ajuste está además caracterizado por una restricción de la financiación y un estancamiento de la demanda, lo que ha agravado inevitablemente el problema.
En conjunto, las grandes inmobiliarias vendieron viviendas por un importe total de 299,1 millones de euros durante el primer semestre del año, lo que supuso un desplome del 73,53% respecto a los 1.131 millones del mismo periodo de 2007. Así, la facturación conjunta de estas siete inmobiliarias descendió un 32,9% entre enero y marzo, hasta sumar 1.021 millones de euros, según datos de todas esas empresas.
Pero en este desplome no tuvieron nada que ver las preventas del trimestre, ya que la cifra de negocio de las compañías sólo contabilizan las entregas y escrituras de pisos cerrados en el periodo, y por ello, vendidos con anterioridad. Lo que es cierto es que comparando estos tres primeros meses del año con los del 2007, la diferencia es considerable, principalmente porque entre enero y marzo del año pasado aún no había estallado la crisis de las hipotecas de riesgo estadounidenses.