Jueves 24 de julio de 2008
última actualización: 09:16
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El arquitecto Antonio Lamela asegura que la Administración ’no debe estar en la frivolidad’ a la hora de desarrollar nuevas legislaciones en el ámbito de la construcción, como las Normas del Hábitat en Galicia. Cree que ’las pautas son razonables siempre que dejen las puertas abiertas’. Lamela recordó ayer en una nueva sesión del Foro Atlántico que trajo a España el hormigón preamasado, los hormigones vibrados y el gresite, así como sus primeros instaladores, que llegaron a España desde Milán.

Antonio Lamela cree que si la Administración fija unas pautas ’debe tener razones suficientes’ porque ’no debe estar en la frivolidad’ y cree que pautas, como las Normas del Hábitat en Galicia, pueden ser razonables ’siempre que se dejen las puertas abiertas’. Parafraseando a Gregorio Marañón, asegura que ’no hay enfermedades sino enfermos’.
El arquitecto y presidente de la delegación en Vigo del Colegio de Arquitectos, Salvador Fraga, preguntó a Antonio Lamela si ’¿no existe el peligro de que la buena arquitectura sea la pública y la privada un subgénero?’ Lamela respondió que ’la iniciativa privada tiene más limitación que la pública, porque dispara con pólvora ajena’.
El pintor Antón Pulido también puso sobre la mesa la necesidad de que ’el arquitecto tenga en cuenta la funcionalidad’ de su obra y como ejemplo puso el edificio del Centro Galego de Arte Contemporáneo, con accesos pequeños para determinadas obras.
Mientras, Javier Arnau, gerente de Muéstralo, preguntó a Lamela si alguna vez se había encontra do que le hubieran pedido algo imposible de realizar. El arquitecto relató que les ha ocurrido en ciertas ocasiones ’pero si lo hemos hecho es porque nuestros clientes nos han convencido de una cosa que no entendíamos y que tiene su fundamento’. En este sentido explicó un proyecto en la Costa del Sol ’en el que hemos pasado de no entenderlo a ilusionarnos, es una cuestión de comunicación’, dijo.
Para Alfredo Blanco, director financiero de Copasa, esa es la clave ’que falta mucha comunicación en el mundo’.
Otra de las cuestiones que se abordó es cómo influye la política en las obras y Lamela recordó que la T4 la inauguró Magdalena Alvarez, que en su discurso se refirió a que había sido el Gobierno Aznar quien la había empezado. En este punto Antón Pulido se mostró a favor de la Ciudad de la Cultura porque cree que ’las grandes obras de la humanidad son faraónicas y de unos iluminados’.