Domingo 18 de mayo de 2008
última actualización: 06:24
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El Casco Vello no es la única zona de Vigo que está en los planes de recuperación de cascos históricos. También lo es Bouzas, un barrio que trata de avanzar en su rehabilitación con el 80% de las actuaciones previstas en edificios hasta 2010 ya ejecutadas. Según datos de la Consellería de Vivienda, hasta el momento ha sido abonada una subvención de cerca de 500.000 euros y se han rehabilitado 97 inmuebles desde 2003.

Mientras el Casco Vello de Vigo sigue estando en el punto de mira tras el polémico reportaje televisivo que mostró su peor cara, el de Bouzas, el otro casco histórico de la ciudad, trata también de recuperar sus edificios. Ambos se encuentran en los planes de las administraciones para rehabilitación y, según los últimos datos de la Consellería de Vivienda, desde 2003, en Bouzas se han ejecutado ya 97 actuaciones en edificios, de las 120 que están proyectadas hasta 2010. Se trata de una rehabilitación para las que hay un presupuesto total de 666.000 euros, casi la mitad que la destinada al Casco Vello.
Hasta el momento, ya se han abonado cerca de 500.000 euros de subvención, 239.214 aportados por la Consellería de Vivienda y 254.889, por el Ministerio.
El barrio de Bouzas, antiguo municipio marinero, ha conseguido con los años resolver o al menos mitigar parte de los graves proble mas que todavía sufre el Casco Vello vigués. En este tiempo, desde que comenzaron las actuaciones para rehabilitación, Bouzas ha sufrido otros cambios, librando una batalla importante a la inseguridad y la prostitución, dos de los estigmas asociados a las zonas antiguas en decadencia. Aunque no se puede hablar de erradicación, el panorma actual es bastante diferente del de hace años debido a la lucha que emprendieron los propios vecinos y su asociación para solicitar más vigilancia policial, incluso llegando a plantear patrullas ciudadanas. La propia asociación feminista Alecrín, que se ocupaba del tema de la prostitución, reconocía hace tiempo que en Bouzas la situación había cambiado. En pleno centro de Vigo, el cambio no es tan visible.
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