última actualización: 14:29
Continúa el declive del Celta en este tramo final de campeonato. Ayer, el conjunto vigués escribió un nuevo y triste episodio de una campaña para olvidar, después de perder 2-1 en su visita al Sánchez Pizjuán de Sevilla en el encuentro que le medía al filial hispalense.
Los pupilos de Antonio López mostraron la peor de sus caras ante una escuadra andaluza que, con muy poquito, sacó adelante el partido con cierta solvencia. Armenteros culminó dos jugadas similares, una en la primera mitad y otra en la segunda, para colocar el 2-0 en el luminoso y hundir a un Celta que sólo consiguió recortar distancias en la recta final de la contienda merced a un tanto de Perera. La tercera derrota consecutiva de los celestes les impide amarrar la permanencia en la categoría de plata y, a expensas de los resultados que se den esta tarde, se acerca peligrosamente a los puestos de descenso a Segunda B. El Celta llegaba a la capital andaluza con ánimo de truncar su racha negativa de dos victorias en los útimos once partidos y con la necesidad de sumar puntos a su casillero para evitar sustos de última hora, con los equipos de la zona baja de la tabla más cerca que nunca. Quizás por este motivo, el conjunto olívico salió metido en el choque, dominando y disfrutando de la posesión del esférico desde los compases iniciales. Antonio Núñez tuvo el primer conato de ocasión en una internada que se perdió finalmente en el área sevillista. Perera volvió a la carga y lo intentó minutos más tarde con un lanzamiento desde la frontal abortado por la defensa local. Sin embargo, la primera ocasión de verdadero peligro la tuvo el filial sevillista en el minuto 12. Perotti, tras una cabalgada espectacular, asistió a Juan Pablo, pero el zapatazo del delantero se topó con un Esteban que despejó el disparo con dificultades. El Celta, viendo la claridad de la ocasión de los andaluces, retrasó su posición y adoptó un rol más conservador, sirviendo en bandeja la posesión del cuero a los hombre entrenados por Fermín Galeote. A partir de entonces, los rojiblancos manejaron el envite a su antojo, aunque el Celta, bien pertrechado en la zona de retaguardia, impedía que Esteban pasara excesivos apuros. Solamente una indecisión del portero asturiano al detener una falta en dos tiempos sacó a los escasos aficionados congregados en Nervión de unos minutos soporíferos. Las ocasiones de gol brillaban por su ausencia, aunque la segunda llegada de cierto peligro del conjunto hispalense acabó con el 1-0 en el luminoso. Corría el minuto 25 cuando Óscar Ramírez centró desde el flanco derecho al corazón del área y Armenteros, sin oposición alguna y desde el punto de penalti, adelantó a los hispalenses en el luminoso. Tras el tanto local, apenas varió el decorado de la contienda y el Sevilla Atlético seguía mopolizando con claridad el juego ante un Celta sin chispa. La medular gallega no funcionaba y los andaluces embotellaron a los vigueses en su parcela durante varios minutos.