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Es una reliquia de una época en las que las cosas se hacían para durar: una bombilla en Livermore (California) lleva 107 años encendida, un récord mundial, y hoy es una de las principales atracciones turísticas de la ciudad.

Se trata además de uno de los primeros ejemplares de una tecnología en extinción, pues las bombillas tal y como las conocemos van siendo sustituidas por soluciones energéticas más eficientes como las lámparas con OLED o las bombillas de bajo consumo
La bombilla de Livermore ha iluminado durante más de un millón de horas la estación de bomberos de Livermore-Pleasanton y aunque su potencia es muy baja -sólo 4 vatios- para los bomberos de la comunidad simboliza el valor de estar de servicio 24 horas al día.
Una atracción más de Livermore
'Cada día vienen varios grupos a verla', ha reconocido Brandt Jorgenson, miembro de este cuerpo de bomberos. 'Puede decirse que es un monumento de la ciudad'. Los bomberos han instalado una cámara web para que los internautas comprueben que la bombilla no se apaga nunca aunque la página está inactiva debido, según sus administradores, al enorme número de visitas recibidas en los últimos días.
La 'bombilla centenaria', como se la conoce en EEUU, ha entrado en el libro Guiness de los récords y superado la anterior marca en poder de una bombilla tejana encendida por primera vez en 1908.
La bombilla fue fabricada por la hoy desaparecida Shelby Electric y su filamento de carbono está perfectamente aislado por la ampolla de vidrio. El filamento opera en vacío y no en un espacio relleno de algún gas noble, como las bombillas que conocemos hoy.
Vigía de generaciones de bomberos
Cuando la encendieron por primera vez, iluminaba una arcaica estación de bomberos donde los coches iban aún tirados por caballos. El objetivo era permitir que los bomberos pudieran encender sus lámparas de queroseno cuando se producía una emergencia por la noche.