última actualización: 15:05
La Policía Nacional y los 'carabinieri' italianos han recuperado en Barcelona una valiosa bañera de mármol de la época del emperador Adriano, del siglo II, que fue robada en Roma en el año 2005 y que ahora trataba de vender, por un precio ínfimo, un anticuario barcelonés que desconocía su auténtico valor.
.jpg&tipo=350)
La bañera, de la que únicamente se conoce otro ejemplar idéntico, expuesto en el Museo Vaticano, está valorada en unos 300.000 euros y mañana mismo se transportará a Italia para que las autoridades de este país decidan cuál es su destino definitivo, según ha explicado en rueda de prensa el jefe del grupo de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional, Mariano Costoso.
Precisamente, tras la rueda de prensa celebrada en el Museo de Arqueología de Cataluña, se ha firmado la restitución de esta pieza entre los responsables de la Policía Nacional, los 'carabinieri' y el director del Museo de Arqueología, donde ha estado depositada la bañera desde que fue recuperada, en marzo pasado.
Corría el siglo II, en época del emperador Adriano, cuando varias familias nobles y adineradas de Roma empezaron a adquirir este tipo de bañeras ovales, de mármol blanco, que distintos talleres de escultores romanos fabricaban en serie.
El director del Museo de Arqueología, Pere Izquierdo, ha resaltado el alto valor de la bañera recuperada, en la que figuran bajorrelieves exteriores con motivos de leones y figuras humanas que representan escenas de una obra teatral de éxito de la época, con figuras de dioses y con un pequeño monumento al actor principal.
La bañera, que mide 153 centímetros de largo, 60 de ancho y 60 de alto, fue robada en octubre de 2005 del jardín de un particular en Roma. Los ladrones sabían lo que querían, porque al entrar en la finca fueron directamente a buscar la bañera y sólo se llevaron esta pieza, de un alto valor artístico.
A partir de allí, la bañera empezó un recorrido incierto, hasta que casi un año después de haber sido robada, a mediados de 2006, fue adquirida por un anticuario de Barcelona que supuestamente la compró por sólo 3.000 euros a un ‘brocantero’ (chamarilero) de Girona.