Domingo 26 de mayo de 2013
última actualización: 09:50
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El fútbol de contragolpe desplegado por el Real Madrid, con quince minutos espectaculares al final del primer periodo, ridiculizó al Valencia ante su afición, en un partido en el que la diferencia entre ambos equipos fue inmensa y que llegó al descanso con el 0-5 final y todo decidido.

Higuaín y, con dos tantos cada uno, Cristiano Ronaldo y Di María fueron los goleadores del equipo madrileño, amo y señor de un choque que se cerró en 45 minutos.
El Real Madrid impuso su ley desde el principio y el Valencia estuvo muerto hasta el descanso. Así, el conjunto visitante marcó en la primera parte todos los goles que quiso.
Además, no permitió que el equipo valenciano se aproximara en todo el primer periodo a la portería defendida por Iker Casillas, ante la que no creó una sola ocasión.
Es cierto que en la media hora que hubo entre el primer gol y el segundo, el Valencia llegó a tener el balón, pero el Real Madrid siempre controló el juego e incluso desperdició al contragolpe al menos un par de opciones más de marcar.
Cuando no desperdició nada fue en el cuarto de hora final de la primera parte. Llegó cuatro veces con una superioridad exagerada y marcó cuatro grandes goles que llevaron el partido al descanso con 0-5.
Era un tanteador sorprendente, aunque con algunos precedentes similares en varios de los festines que el equipo madrileño se ha dado recientemente en Mestalla.
Dos goles de Di María y otros dos de Ronaldo, en cuatro jugadas trenzadas y bien finalizadas, dejaron mudos a los aficionados locales, que empezaron a vaciar el estadio antes de que el encuentro llegara a su ecuador.
En el descanso, el técnico local, Ernesto Valverde, quitó a Gago, que había estado muy desafortunado, y experimentó con Víctor Ruiz como medio centro.
El partido varió poco, pero al menos los locales llegaron a la portería rival con un remate de Piatti al larguero y un cabezazo de Rami. El Valencia no era el desastre del primer periodo y el Real Madrid había levantado el pie del acelerador, aunque sin renunciar a que alguna nueva contra le diera más ventaja.