Miércoles 22 de mayo de 2013
última actualización: 18:32
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La cuarta posición, el quedarse a un paso de la gloria. Los focos no alumbraron ayer y no harán hoy a la mejor palista gallega de todos los tiempos. Teresa Portela se volvió a quedar a un suspiro del podio en su cuarta participación olímpica. Tocó la denominada medalla de chocolate que, esta vez, sabe más amarga que nunca.

El día amaneció torcido para la canguesa. En el campo olímpico de Eton Dorney, el viento soplaba de cara. Malas noticias para una palista que destaca por su gran salida y a la que le cuesta algo más llegar al final de la prueba.
Las ocho mejores acudieron a la final con la neozelandesa Lisa Carrington como gran favorita, la húngara Natasa Douchev como alternativa y un amplio número de candidatas a medallas con Portela, Inna Osypenko y Lobova.
Precisamente la ucraniana Osypenko destacó por una salida notable en la que tomó la cabeza de la prueba por delante de Teresa Portela, que no estuvo tan fina en la primera palada como en las semifinales y, probablemente, ahí perdió el podio. A los cien metros la progresión de Portela era buena y ya estaba en la tercera posición. Mejor ritmo llevaba Carrington que cumplió con su papel de favorita y a medio centenar de metros acariciaba el oro. La lucha de la de Aldán estaba con la calle uno de Osypenko, que la aventajaba por un tercio de piragua desde los primeros veinte metros, y con la calle cuatro, donde llegaba la húngara Natasa Douchev.
Salió perdedora la canguesa de la batalla. A falta de cincuenta metros todavía mantenía la tercera plaza, pero cedió ante el empuje de la magiar y no pudo neutralizar la ventaja de la ucraniana. Y es que Teresa es una de esas deportistas que parecen peleadas con el podio olímpico. El cronómetro indica que el viento condicionó la final. Soplaba de cara y las palistas realizaron cuatro segundos más que en las semifinales del pasado viernes. Probablemente, Portela perdió unas milésimas en la salida decisivas, pero también lo sería que, con el viento calmado, la húngara Douchev no llegaría a tiempo en su remontada.