Miércoles 19 de junio de 2013
última actualización: 10:08
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El histórico restaurante vigués Puesto Piloto, especializado en marisco, ha cambiado completamente de aires, volviendo a la cocina tradicional y con precios asequibles.

Nació en 1979 en el Calvario y en la década de los 80 -ya instalado en Alcabre- obtuvo una estrella Michelín, que hizo que su nombre se diera a conocer en toda España. Hace dos años los hermanos Magaz tomaron las riendas del negocio y ahora capean la crisis con la ayuda de Santiago Barros, vigués de 39 años que desde hace un mes prepara los menús.
¿Por qué esta remodelación del histórico Puesto Piloto?
Se necesitaba un cambio. Había que adaptarse a los tiempos actuales tan difíciles que estamos viviendo para volver a alcanzar lo que fue en su día Puesto Piloto, un restaurante de referencia en todo el panorama nacional.
¿Y ahora no lo es?
No. Los anteriores dueños hicieron una mala gestión. Los precios eran muy altos, algo inasumible ahora mismo y hubo que ajustarlos.
¿El marisco ya no es ahora el plato fuerte?
Estamos empezando de cero y lo hacemos con arroces, nuestro plato estrella, y tapas variadas a precios asequibles. En invierno recuperamos el estofado de toda la vida mientras que el marisco lo preparamos por encargo. La economía aprieta para todos y había que renovarse o morir.
¿Por qué el nombre de Mari Pepa?
Fue una idea de los dueños. Es un nombre cercano, con el que se pretendemos ganarnos la confianza del consumidor. Eso es lo primero que tenemos que hacer.
¿Y después? ¿A qué aspira su cocinero?
A conservar la comida tradicional, la de toda la vida, pero incorporando nuevas técnicas culinarias.
¿Queda algo de Puesto Piloto?
El nombre lo conservamos en el interior y en la carta, porque es muy conocido en toda España. La cocina de calidad persiste, pero ahora con precios más asequibles y comida más tradicional. Eso sí, con muy buena materia prima.