Jueves 20 de junio de 2013
última actualización: 18:04
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'Recuperar los consensos en torno a nuestros símbolos identitarios, muy especialmente en el idioma: el gallego tiene que ser un elemento de unión, nunca de imposición y debe garantizarse la libertad para elegir lengua en todos los ámbitos'.

El punto decimotercero del 'Contrato con Galicia' firmado por Feijóo antes de las elecciones de marzo de 2009 nacía secuestrado por su intención de contentar a Galicia Bilingüe y a su presidenta, Gloria Lago, que consideraba esencial que los padres puedan elegir que sus retoños reciban las materias escolares en la lengua que deseen. Con el análisis del penúltimo epígrafe, La Región continúa el balance del grado de cumplimiento del 'contrato', siguiendo la invitación cursada en aquel momento por el líder del PP y que esperaba superar con una nota no inferior a sobresaliente.
Feijóo escenificaba su promesa electoral a modo de contrato, y más de 2.000 personas se manifestaban en Santiago contra el decreto 14/2007 que regulaba la presencia del gallego en la enseñanza y establecía que un mínimo del 50% de las asignaturas tenían que ser impartidas en la lengua propia de Galicia. A esa manifestación no acudió Feijóo, pero en plena pelea electoral por el voto de los que estaban en contra del gallego, sí asistieron tanto Alfonso Rueda, ahora conselleiro de Presidencia e Xustiza; Ana Pastor, actual ministra de Fomento; Carlos Negreira, después alcalde de A Coruña, y Corina Porro, actual presidenta del CES y por aquel entonces candidata del PP a la Alcaldía de Vigo. En primera fila también se encontraba Rosa Díez, líder de UPyD, que intentaba pescar en el caladero de los descontentos. Feijóo ganó y se vio prisionero de la promesa cursada en campaña electoral. Creó un problema en donde no lo había conseguir un puñado de votos.
Ganó Feijóo y le tocó gobernar. Aunque tuvo la oportunidad de distanciarse del discurso de Galicia Bilingüe, una asociación con un contado número de afiliados, el presidente de la Xunta decidió romper la paz lingüística conseguida por Manuel Fraga con la Ley de Normalización Lingüística.