Sábado 25 de mayo de 2013
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Un buen día de 1988, Ramón Pérez Amoedo, Quique Paz y Eduardo Portela plantaron una semilla en la playa de O Vao. Nunca creció una planta tan grande ni fuerte en un terreno tan árido.Claro que aquel germen tenía un balón ovalado de por medio y unos jóvenes universitarios locos por un deporte casi desconocido en España que en aquellos años era realmente complicado de seguir más abajo de los Pirineos.

Ahora la planta se ha hecho mayor. Ha pasado su etapa de bebé en el campo de Vincios de tierra, para depués convertirse en universitario y formarse desde bien pequeñito con el sello de la entidad académica. Universidade de Vigo-Vigo Rugby Club.
El club es todo un adulto que estrena la temporada de su 25 aniversario y que Ramón Amoedo lo ha visto crecer desde todos los puntos posibles: 'He sido jugador, presidente y entrenador. Sólo me queda dirigir al primer equipo y no tengo pensado hacerlo', bromea. En los primeros años desempeñó un curioso cargo de presidente-jugador. 'Es como si Piterman también quisiera jugar en su equipo. Se me empezó a hacer un poco incómodo. No es fácil porque le tienes que decir cosas a los compañeros o al entrenador', asegura.
Poco a poco, la entidad cumplió años y quemó etapas: 'Tuvo un crecimiento lento y continuado', explica Amoedo, centrado en los últimos años en las labores de dirección y administración. Los recuerdos se acumulan como cuando 'llegaron por aquí dos argentinos, un poco perdidos, y uno fue el primer gran jugador que tuvimos. Fue Juan Narvaja. Hacía las jugadas y después te regalaba el ensayo'.
Recuerdos que se entrelazan en la mente de uno de los fundadores del club y que vivió uno de los momentos más insospechados para él con la llegada del 'all-black' Norman Maxwell como ayudante de David Monreal. 'Cuando David nos dijo que traía a Maxwell dije: menuda moto nos está vendiendo éste'. El neozelandés llegó y para sorpresa de Amoedo: 'Nosotros ya teníamos la leyenda de los 'all-blacks' y además, yo que jugaba de segunda línea, igual que él, era como un mito. Cuando iba hablar con él estaba intimidado, porque además tengo un inglés horrible, muy malo'.