Domingo 26 de mayo de 2013
última actualización: 07:40
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La Policía Nacional recuperó ayer el Códice Calixtino, desaparecido desde el 5 de julio de 2011, después de que el martes fueran detenidas cuatro personas, un ex electricista de la Catedral compostelana, Manuel Fernández Castiñeiras, su mujer e hijo, y la pareja de éste, los tres últimos, por la posibilidad de que hayan sido cómplices o encubridores de la sustracción.

El libro fue hallado en uno de los registros efectuados, oculto en una bolsa de plástico en un trastero de O Milladoiro (A Coruña). Además de los ocho facsímiles del Códice Calixtino, la Policía Nacional localizó 1,2 millones de euros y otros libros religiosos procedentes del templo compostelano, en los registros de cuatro domicilios relacionados con los detenidos por la desaparición de esta joya bibliográfica.
Dichos registros tuvieron lugar en garajes y trasteros en Santiago, O Milladoiro y Negreira (A Coruña) y en O Grove (Pontevedra), y se prolongaron hasta las 04,30 horas de la madrugada de ayer, después de que fueran detenidas cuatro personas. Finalmente, el Códice se encontró en un garaje empleado como trastero en el edificio número 5 de la calle Da Cruxa, en Milladoiro, a 48 horas de que este jueves se cumpliera un año de la desaparición de la joya bibliográfica.
AUTENTICIDAD CONFIRMADA
El arzobispo de Santiago, Julián Barrio, y el deán de la catedral, José María Díaz, confirmaron la autenticidad del Códice y se mostraron 'muy contentos' y 'satisfechos' por el hallazgo, al tiempo que agradecieron el trabajo policial para recuperarlo. Después de su identificación por las autoridades eclesiásticas, la Policía Nacional se llevó custodiado el Códice Calixtino, y hasta mañana no regresará a la catedral compostelana.
El principal detenido es un electricista, ex trabajador de la catedral que continuó yendo al templo diariamente y participando en la primera misa de las siete y media de la mañana tras ser despedido de su puesto. Después más de 25 años como trabajador autónomo en la catedral, el presunto autor del robo fue despedido por falsificar un documento laboral para simular ser un empleado fijo, tras lo que llegó a reclamar a la catedral hasta 40.000 euros por despido improcedente.