Miércoles 19 de junio de 2013
última actualización: 15:53
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La caída de Rafa Nadal en la segunda ronda de Wimbledon ante un debutante ha sido rotunda, pero ninguno de los grandes se ha librado este año de los resbalones en la hierba del All England Lawn Club.
El suizo Roger Federer, seis veces ganador en Londres, quedó a un paso del abismo ante un jugador de segunda fila, mientras que el últimamente todopoderoso Novak Djokovic vio cómo Radek Stepanek se le rebelaba en la central y le obligaba a remontar un set en contra.
Como ya advirtió el español Fernando Verdasco al inicio del torneo, la hierba de Wimbledon es una superficie rápida e inusual que propicia las mayores sorpresas del circuito.
La prueba es el guión imprevisto que ha seguido el tercer Grand Slam de la temporada tras la primera semana y que constituye, entre otras cosas, una seria advertencia para todos los tenistas de cara a los Juegos Olímpicos, que se disputan durante el verano precisamente en este escenario.
Tras la final de Wimbledon, el 8 de julio, el All England Lawn Club contará con veinte días exactos para renovar la hierba de las pistas antes de que comience una competición en la que Nadal aspira a revalidar el oro de Pekín.
El camino hacia el podio de Londres estará todavía más plagado de trampas que el de Wimbledon, dado que los encuentros de los Juegos se disputarán a tres sets. Nadal no hubiera tenido la opción este año de remontar en el cuarto set frente al checo Lukas Rosol, sino que hubiera caído directamente por 6-7(9), 6-4, 6-4. Y Federer habría vuelto a casa el viernes tras perder contra el francés Julien Benneteau por 6-4 y 7-6(3).