Martes 21 de mayo de 2013
última actualización: 18:14
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La mayoría absoluta de la Corporación municipal, la suma de los 13 concejales del PP y los tres del BNG, está en contra rotundamente de las sucesivas decisiones unilaterales del alcalde de prorrogar las concesiones de Aqualia y del Auditorio.

Y ahora prepara la de Vitrasa. Tanto BNG como PP rechazaron de plano dichas decisiones, aunque no pueden hacer gran cosa, al negarse Caballero a que estos asuntos vayan a pleno, acogiéndose a la ley de grandes ciudades. Aqualia finalizaba contrato en 2017: la concesión del agua a por otros cinco años más supone para los ciudadanos de Vigo tener que seguir abonando el canon de 60 pesetas por metro cúbico que se acordó en el contrato, firmado en 1992. No obstante, permitirá al alcalde cumplir sus expectativas ya que la empresa aportará 34,2 millones de euros como contrapartida a la prórroga para “diferentes proyectos” que consistirán en la mejora del saneamiento de las calles y su correspondiente humanización. En cuanto al Auditorio, la firma Palacio de Congresos (NCG, Sacyr y otras) se lleva cinco millones de euros y 25 años más de gestión tras amenazar con rescindir el contrato y pedir una indemnización millonaria. Vitrasa, por su parte, termina en 2018: aspira a conseguir cinco años extra y el Concello no tendrá que pagar seis millones por el bono-bus: para más calles.
Al respecto, Chema Figueroa, del PP, considera que “es escandaloso que en una situación de crisis como la que se está viviendo, Caballero amplíe el contrato 25 años y encima indemnice a la concesionaria con 5 millones de euros”. El Partido Popular exige que se paralice el expediente “documento que ni tan siquiera fue entregado a los grupos municipales; el alcalde vuelve a actuar por detrás y sin consenso”, subrayó Figueroa.
Además, señaló que Caballero tiene que dar una explicación política a los ciudadanos de por qué se amplía la concesión sin licitarse previamente, ni pasar por concurso público.