Martes 18 de junio de 2013
última actualización: 20:36
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El Real Madrid asestó un golpe decisivo a la Liga al adquirir una ventaja de diez puntos sobre el Barcelona tras derrotar (4-2) a un buen Levante, que aguantó como pudo mientras compitió en igualdad numérica y cedió ante la enorme pegada de Cristiano Ronaldo.

En el camino de Mourinho se cruzaba un equipo que se le suele atragantar, el Levante, que incluso llegó a asustar.
Como viene siendo ya habitual, el rival del Madrid se adelantó en el marcador, en esta ocasión por medio de Cabral, que aprovechó un nuevo error defensivo a balón parado. Era el minuto cinco. Los madridistas tendrían que sudar para acariciar el título.
En un plan soñado de un equipo que visita el Bernabéu, pocos optarían por marcar rápido. Aguantar las embestidas de un Real Madrid lanzado a por la victoria es prácticamente misión imposible. Xabi Alonso mandó. Özil inventó. Y el tridente ofensivo remató. Munúa no daba abasto. Sacaba como podía una falta de Cristiano, veía rozar el palo un disparo con rosca de Higuaín y respondía abajo a Benzema.
La lucha incansable de Koné en punta ofrecía contraataques. Los buscó el Levante, pero sólo enganchó uno. Casillas hizo lo más difícil. Respondió frío al disparo cruzado de Iborra. Era el guión del duelo. La reacción del Real Madrid era cuestión de tiempo. Esta vez le acompañará la polémica arbitral.
Undiano Mallenco perdonó la expulsión a Sergio Ramos. Castigó con amarilla una patada sin balón a Del Horno, que antes había golpeado la cara del defensa andaluz. Minutos después, cuando se despedía el primer acto, un balón caído del cielo golpeó en las manos de Iborra. Penalti y castigo de una segunda amarilla que condicionó el partido. Cristiano no perdonó.
No tardaría en quedar todo sentenciado. A los cinco minutos de la reanudación, una maniobra de Higuaín en el costado derecho sirvió el balón al más listo de la clase. Cristiano se adelantó a todos y remató con la testa a la red.