Lunes 21 de mayo de 2012
última actualización: 10:44
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'Presenza activa' celebró ayer su tercer y último día de activaciones. Artistas como Mads Lynnerup, Alastair Maclennan, La Ribot o Carlos Rodríguez- Méndez activaron sus obras, dinamizando cada una de las propuestas. Por la mañana, en cada sala se desarrollaba una acción. En el ambiente se confundían los sonidos de los diferentes performances y un numeroso público deambulaba de un espacio a otro.
De entre todos los que ayer participaron en el Marco, la consecución de las propuestas de Rodríguez-Méndez, Lynnerup y Maclennan representa el proceso creativo desde que lo imagina el artista hasta que se muestra al espectador.
El gallego Carlos Rodríguez-Méndez presenta la obra más difícil y conceptual. 'Yo lo veo muy claro, pero entiendo que pueda resultar complicado sin una explicación', afirmó el artista de su aportación cargada de simbolismo. Bajo el título 'Residuo boca', muestra tres escenarios: el propio museo, donde recoge en el espacio panóptico las piezas tratadas de un depósito residual de Sárdoma; el museo de Laboral de Gijón, próxima parada de la exposición, donde un contenedor con aceite vegetal se está congelando, y una cafetería de la calle Venezuela, en la que durante los cinco meses que dure la muestra un hombre desayunará a costa del Marco. De estos tres espacios, el museo fue el único que acogió una puesta en escena del propio artista. Junto a las piezas del depósito colocó un insecto sin caparazón y un hombre más alto que él. Mientras desde el piso de arriba, Rodríguez-Méndez masticaba un trozo de carne que luego dejó caer. En el panóptico permanecerá el resto de comida, con el insecto y el depósito como huellas de la acción. 'Se pueden hacer dos lecturas, una más poética donde analizo el desgaste del material tanto el alimento como la cavidad bucal o el propio acero del depósito; y otra más escultórica, en la que abordo conceptos como la medida, la estructura y de nuevo el desgaste, las huellas del paso del tiempo en las obras'. Al cabo 'Residuo boca' no es una pieza artística; es una hoja de ruta para comprender la obra de su autor, su reflexión previa.
El punto intermedio lo ocupa Mads Lynnerup con su gimnasio. El artista aplico su visión creativa a uno de sus aficiones, el deporte. Convirtió las colchonetas en cuadros desmotables, las espalderas en hierros forjados, las pesas en jamones y la barra en una estructura escultórica. En estos tres días, el autor experimentó su obra durante las clases que se imparten en su gimnasio: 'Me ha sorprendido, no pensé que tuviese tanta aceptación; creo que merece la pena potenciar la coreografía que se creó en la obra'.
Finalmente, Maclennan, integrado en un espacio imaginado y ya creado, se limita a deambular por su jardín, mostrando la intervención ya hecha, sin modificarla.