Lunes 21 de mayo de 2012
última actualización: 08:45
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La jornada de lluvias constantes que vivió ayer Vigo sorprendió a miles de cruceristas, que llegaron a la ciudad a bordo del lujoso “The world” y del crucero británico “Azura”.

Durante toda la mañana, el agua no dejó de caer, por lo que el puerto distaba mucho de presentar su imagen de lleno habitual.
Por el contrario, el que se llevó el triunfo fue el centro comercial A Laxe, que presentó como principal alternativa de ocio para los miles de visitantes que bajaron de sus respectivos camarotes con la idea de conocer un poco la ciudad.
Así, a mediodía, las instalaciones de A Laxe lucían llenas de visitantes, que se dedicaron a recorrer sus tiendas mientras fuera la lluvia no dejaba de golpear. La imagen no podía ser más pintoresca: personas de todas las nacionalidades, cada una hablando su idioma, aprovecharon el tiempo para comprar recuerdos de su viaje.
No obstante, y a pesar de que el tiempo no acompañó en ningún momento, también hubo quien se atrevió a desafiar al clima y recorrer distintas partes del Casco Vello. Ataviados con sus chubasqueros plastificados, las calles mostraban una curiosa estampa.
Bares y cafeterías, cornisas de los edificios o incluso las marquesinas de las paradas de autobús, fueron otros de los rincones que aprovecharon los cruceristas que decidieron salir de su camarote, que tampoco fueron muchos. Al mirar hacia los barcos, se podía ver cómo algunas luces de los compartimentos estaban encendidas, señal de que sus ocupantes optaron por permanecer en su interior.
Aunque lo cierto es que el mal tiempo no empeoró el humor de la mayoría de los turistas. Tal y como señaló un grupo de ellos, “en nuestros países también llueve”, por lo que, con agua o sin ella, su intención no era otra que la de disfrutar de unas cuantas horas en la ciudad.
Precisamente muchos de estos turistas provenían del barco “The world”, que muchos apodan como “el crucero de los millonarios”. Lo que hace extraordinario a este buque es el hecho de que los pasajeros son además los propietarios de los distintos estudios y apartamentos en los que se divide. También existe la posibilidad de alquilar por un tiempo uno de los apartamentos, por un precio que supera los mil euros por noche.