Lunes 21 de mayo de 2012
última actualización: 08:21
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La crisis influye en el endurecimiento de las condiciones de las hipotecas pero también en el ánimo de los ciudadanos, cuyas expectativas de adquirir un piso han caído en picado al igual que la economía. Así, si a las 343 viviendas oficiales de Navia optaron más de 8.000 personas, a las de la promoción de Rabo de Galo apenas 300 y en el Casco Vello unas doscientas.

La crisis influye en el endurecimiento de las condiciones de las hipotecas pero también en el ánimo de los ciudadanos, cuyas expectativas de adquirir un piso han caído en picado al igual que la economía. Así, si a las 343 viviendas oficiales de Navia optaron más de 8.000 personas, a las de la promoción de Rabo de Galo apenas 300 y en el Casco Vello unas doscientas.
A día de hoy, el Consorcio del Casco Vello de Vigo (CCVV) es propietario de 36 inmuebles, de los cuales quince están completamente rehabilitados. Se trata de 52 viviendas de las cuales 35 saldrán a la venta, once en régimen de alquiler y otras seis están destinadas a realojos. La previsión de la Xunta, que participa en su mayoría este organismo junto al Concello, es que a lo largo de este 2011 estén totalmente rehabilitadas cerca de un centenar de viviendas en el barrio histórico vigués.
Al primer concurso para adjudicar 19 de esas viviendas rehabilitadas en Abeleira Menéndez, Real y Santiago, se presentaron apenas doscientas personas, una cifra relativamente baja dadas las condiciones de los inmuebles.
En el caso de la promoción Rabo de Galo, se inscribieron unas trescientas en cada una de las promociones, aunque en muchos de los casos los demandantes que optaban al primer bloque, al no resultar adjudicatarios, se volvieron a presentar a los siguientes.
Estas cifras de demandantes distan mucho de las que tuvieron las viviendas sociales de Navia, diseñadas por Salvador Fraga, y que se entregaron a finales del pasado año. Así, a las 343 viviendas que se comenzaron a construir en 2006 optaron un total de 8.186 personas. La situación económica de entonces, fundamentalmente, y la lentitud del proceso –la entrega estaba prevista para 2007 y finalmente tuvo lugar en 2010– hicieron que miles de vigueses optasen a estas viviendas de entre 2 y 4 habitaciones cuyos precios oscilaron entre los 65.000 y los 95.000 euros.