Lunes 21 de mayo de 2012
última actualización: 07:40
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A José María Arroyo se le conoce más por su apodo, “el peregrino de la esclerosis múltiple”, que es ya un lema vital desde que en 2003 los médicos diagnosticaron esta enfermedad a su hija y decidió hacer algo para hacerse visible un problema que afecta a 40.000 personas en España y reclamar una mayor investigación.

Arroyo hizo ayer “escala” en Vigo, tras recorrer 1.800 kilómetros desde que salió una vez más desde Talavera de la Reina el pasado día 25 de abril. Primero recaló en Santiago de Compostela, donde fue recibido por el arzobispo Julián Barrio en su casa.
Su idea era llegar hoy mismo a Baiona, y a partir de ahí tenía previsto seguir viaje hacia Portugal para llegar hasta el Santuario de Fátima. Una vez cumplida esta meta, José María Arroyo anunció su regreso a Cáceres y Talavera finalmente el próximo día 29 de mayo.
La etapa de ayer fue de 63 kilómetros, 10 kilómetros más de los previstos porque le indicaron el camino de la costa a Baiona.
Este vecino de Toledo realizó ya seis peregrinaciones similares y otra más larga en 2006, cuando había salido desde Roma. Arroyo no se deja vencer por el camino, pero sí está un poco desesperanzado con el poco interés que encuentra en los políticos a la hora de poner más medios para combatir esta enfermedad. “No me duelen los pasos que doy, pero de eso sí me canso de que no se tomen medidas, los políticos no se preocupan”, señala.
Arroyo pide a los periodistas que hablen de la esclerosis múltiple, no de su persona.