Lunes 6 de septiembre de 2010
última actualización: 11:12
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El grupo municipal socialista devolvió ayer la pelota a sus socios de gobierno, después de que éstos, en boca de Santiago Domínguez, retaran directamente al alcalde por sus discrepancias en la construcción del albergue.

Lo hizo ayer el concejal de Urbanismo, José Mariño, y no el alcalde Abel Caballero, que ha preferido hacer oídos sordos al órdago de su teniente de alcalde, al hablar directamente sobre injerencias. Las del BNG, dijo el edil de Urbanismo, al reclamar que se desbloquee la zona verde de Navia. No sin razón, ya que el mismo día en el que el nacionalista hacía su visita, los técnicos de Urbanismo y la Xunta se reunían para acordar las modificaciones del proyecto que darán lugar a su apertura al público. La polémica entre los socios han subido de tono y a ella se sumaron además de Santiago Domínguez y Carlos López Font o María Méndez por el albergue, la titular de Educación (PSOE) que rizó el rizo al pedir una guardería en el lugar previsto para el albergue, y el mencionado titular de Urbanismo, también del PSOE . A pesar de que el bipartito local se encuentra en uno de los momentos más duros de distanciamiento, el pacto de gobierno se mantiene. Lo dijo ayer la nacionalista María Méndez, tras criticar de nuevo a sus socios por la actitud sobre el albergue. Aseguró que el pacto se cumple y permanece vigente, a pesar de que a nadie se le escapa la situación de desencuentro que se sufre en el seno del gobierno municipal. No quiso la edil tampoco entrar a valorar si lo que ocurre con los socialistas y su cambio de postura sobre el albergue forma parte de una estrategia política de cara a las próximas elecciones. Una estrategia que también valdría para los nacionalistas, dispuestos a no perder ni una sola oportunidad de conseguir méritos.