En memoria de los que olvidan

Tiempo estimado de lectura: 2 min 30 seg Comentarios: 0 Enviar a redes sociales Imprimir el artículo Agregar a favoritos Descargar en PDF Enviar por correo Texto normal Texto grande
A. Lago - - 05-08-2008

Nos situamos treinta y dos años atrás... Franco el caudillo ‘por la gracia de Dios’ es consagrado en presencia de multitudes en el templo de las salesas en la ceremonia bajo palio con el sacramento y venti tantos obispos de toda España con él, y entre ellos nombres tan conocidos como el obispo de Madrid Eijo Garay (impulsor de los sindicatos católicos para liberar al obrero de las garras del socialismo para acercarlo al redil de la iglesia, labor que consiguió en el País Vasco), el cardenal Goma arzobispo primado de Toledo, el cardenal Pla i Deniel arzobispo de Toledo y primado de España.


A la hora del café, Franco invitaba a sus ministros, su esposa y los Serrano a la firma de las sentencias de muerte de cinco muchachos cuyo delito fue poner octavillas que no gustaban al gobierno. El gran Papa Juan Pablo Vl, el mejor que tubo la que tuvo la iglesia en su historia en mi humilde opinión, y el defensor de los derechos humanos en aquella época más que nadie, recibió el aviso que el general Franco iba a dar la orden de fusilar a los chicos. Lo primero que hace es mandar un telegrama pidiendo piedad para los jóvenes y que se conmute la pena de muerte, estando ya varias horas en la ‘capilla Sixtina’ rezando por las almas de los jóvenes y sin todavía tener respuesta envía un segundo telegrama, algo más duro con la misma petición que la anterior, la conmutación de la plena de muerte. Pese a que muchos de los ministros por aquel entonces pertenecían al opus dei, una plataforma nacida en Madrid, pero que pronto llegó á controlar toda España. T

ras el fusilamiento se promovió por parte del gobierno y periódicos como, ‘Arriba’, ‘Alcazar’ y el católico ‘Ya’, una gran manifestación contra el Papa Pablo Vl en los que se increpaba al Papa a no meterse en los asuntos del gobierno español del caudillo... aún meses después estos periódicos seguían bombardeando a Pablo Vl que no quiso saber nada del dictador y su gobierno, pero los italianos defendiendo a su Papa quemaron muchos de los consulados y embajadas españolas de Italia.

De los cinco jóvenes que pasaron por las armas uno era de Vigo, se llamaba Xosé Humberto Baena y en su recuerdo se hizo una gran manifestación en esta ciudad. El padre de otro de ellos murió de un ataque cardíaco y la hermana se puso tan enferma que aún a día continúa en un psiquiátrico. Cinco jóvenes que sirvieron de escarmiento a un pueblo que empezaba a irse de las manos del dictador y su gobierno, con las constantes manifestaciones de los obreros, algunas declaraciones de periodistas. Así era el gobierno del general Franco, así era la mentalidad de unos ministros que pensaban en el poder y no en el pueblo.



Tiempo estimado de lectura: 2 min 30 seg Comentarios: 0 Enviar a redes sociales Imprimir el artículo Agregar a favoritos Descargar en PDF Enviar por correo Texto normal Texto grande
Leído 61 veces / Comentarios: 0
Comentarios
Escribe tu comentario


Nombre:
Correo electrónico:
Comentario:

Para citar otro comentario escribe # y el número del comentario (sin espacio entre ambos), por ejemplo #1.
ATENCIÓN: Al enviar un comentario se acepta las condiciones de uso