última actualización: 19:20
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Que la educación está en crisis es una afirmación aceptada, basta darse una vuelta por el parque, pero cuando se habla de esto y de resolver esta situación, se buscan culpables, sin reconocer que esta crisis no es pedagógica, sino que es más profunda, ya que si se olvidan las cuestiones básicas de la naturaleza del ser humano, el educador se pierde.
Porque es verdad que la educación es un arte; pero el error más grave es olvidar su fin, ya que si no se valora a la persona en su integridad, la educación se entiende exclusivamente como instrucción técnica porque la negación de la trascendencia conduce a negar la parte espiritual en su educación, y la educación se reduce, entonces, a distraimiento o intelectualismo.
Durante muchos años se consideró la educación cristiana la más idónea, porque realmente es la que se ajusta a la realidad del ser humano; pero actualmente a los niños se les enseña mucho del medio ambiente, de ordenadores y tecnicismos; pero muy poco del alma, y si el ser humano es solo materia, la libertad no existe y la educación deja de ser integral y humana para adquirir un sesgo de animalidad.