última actualización: 18:41
Acceso del lectorUna de las pulsiones humanas que están siendo más populares y llamativas es la de decorarse el propio cuerpo de ‘piercings’ y tatuajes.
En invierno, como la gente va más tapada, estas cosas pasan bastante desapercibidas, pero en verano alcanzan un gran relieve en todos los lugares. Hay quien dice que es una obsesión propia de esta época. Tampoco faltan los que ven en todo esto una manía absurda de enguarrarse. Para gustos, los colores. Y cada uno hace con su cuerpo lo que le da la real gana. Hace unos días estuve en una playa pontevedresa y presencié un espectáculo pintoresco, nunca mejor dicho. Varias mujeres con los pechos al aire con aros atravesando sus pezones. Me fijé también, por casualidad, en una chica que comía un helado y en su lengua tenía un ‘piercing’. Asimismo contemplé tatuajes cubriendo espaldas, brazos y piernas enteras.
Cuerpos taladrados. Pies pintadas. Aros atravesando orejas, labios, ombligos, narices y cejas. Hoy día, el ‘piercing’ y los tatuajes son los medios evidentes de sentirse diferentes a los demás. Esta especie de moda con la que algunos quieren parecer distintos y alternativos. La gente tatuada y taladrada resaltan sus decoraciones corporales en esta época estival con camisetas imperio, pantalones cortos y todo tipo de aditamentos vestimentarios llamativos. Lo que está claro es que en la sociedad actual, cada vez es mayor el número de seres humanos pintados y taladrados. Me cae bien esta especie de decoración corporal, porque de ese modo el cuerpo humano se convierte en un simpático decorado carnal. Yo no estoy ni tatuado ni taladrado. Pero este tema destaca mucho. ¡Y de qué manera!