última actualización: 09:14
Un asiduo columnista de un diario de nuestra comunidad, tituló su artículo del día 29 del mes anterior: ‘Crucifijos nos hospitales públicos’, no para tratar sobre el tema religioso, sino para atacar descaradamente la Religión Católica, y puesto que soy Católico, me siento obligado a denunciar a quienes, según ellos, ‘democráticamente’ no solo no respetan los derechos de los demás, entre los que se encuentra la práctica de todas las religiones, sino que tratan de ‘informarnos’, sobre casos que yo tengo que considerar puntuales, y no de usos generalizados.
Nos dice ese tal profesor y escritor, que durante los últimos cuatro años, hizo frecuentes visitas a una residencia sanitaria de Lugo, y le molestó mucho ver como las habitaciones se hallaban ‘presididas por unos crucifijos acompañados de unos letreros, donde se anunciaban las misas diarias en la Capilla del Hospital’.
Como él estaba seguro que las tres personas, entre ellas un familiar, a los que iba a visitar, eran ateos y agnósticos, considera que aquellos anuncios religiosos, ‘son una agresión contra los enfermos, por violar su intimidad y ser asimismo la apología de una religión particular en un centro público’.
Y para mayor INRI dice que se utiliza la debilidad del enfermo para imponerle una creencia con la agravante de que el párroco pasa por las habitaciones para ‘saber si alguien acepta sus servicios espirituales, que en las circunstancias de sus amigos y familiar no deja de ser otra agresión puesto que el párroco no tiene ningún derecho a hacer tal oferta’.
Digo antes que lo relatado por ese señor debe tratarse de un caso puntual ya que anteayer yo fui a visitar a un amigo enfermo en un Sanatorio Público de esta ciudad, y no he visto Santocristos por ninguna parte.