Feliz Navidad

 ¡Feliz Navidad! te saludan las almas que saben amar, dice un cantar, la Navidad es la fiesta del amor  de Dios a los hombres, porque tanto amó Dios a la humanidad que le envió a su propio hijo, no para condenarla por sus pecados, sino para salvarla. Necesitamos tanto de la misericordia del Señor como los polluelos necesitan de las alas de su madre, la gallina, para cobijarse y sentir su calor. 
Precisamente el Papa proclamó un año de misericordia y de gracia divina, para toda la Iglesia, para que sintamos la grandeza del amor de nuestro Padre Dios y la ingratitud de tantos "hijos pródigos", que se alejaron de El por sus pecados.
Que pena que la mayor parte de la humanidad, después de tantos siglos de cristianismo, ignoren la presencia de Dios Padre Creador y de su Divino Hijo Redentor y del Espíritu Santo Santificador, que conviven entre nosotros, para santificarnos, mediante su amor.
Si celebramos pues la Navidad del Señor en la tierra, él mismo nos llevará a disfrutar la nuestra eternamente en el Cielo. No olvidemos que el Hijo de Dios se hizo hombre, para que el hombre pudiera ser hijo de Dios; de este modo, así como Él se hizo en todo semejante a nosotros, menos en el pecado, así nosotros podamos ser, también en todo semejantes a Él.
Que en esta Santa Navidad nuestra alma sea la calma y nuestro corazón sea la almohada, en donde la Santísima Virgen y San José puedan colocar al Niño, como lo han hecho en Belén.