nuestro impulso

  Los partidos políticos, se preparan para sus congresos, una vez que han llegado a acuerdos en lo relativo a objetivos de estabilidad presupuestaria y de deuda y el techo de gasto para 2017. Entre tanto, nosotros permanecemos callados alimentando nuestra servidumbre voluntaria y obviando lo que realmente ha sucedido (corrupción, pérdida de poder adquisitivo, trabajo precario, deterioro de la sanidad y la educación públicas etcétera) parte de lo que ha caracterizado la realidad del 2016. 
Seguimos suspendiendo, según el informe europeo de justicia social de 2016. El único indicador que se salva con una nota aceptable es el de la sanidad y la peor nota es la que se refiere al acceso al mercado laboral, sin estar muy alejada de la de la prevención de la pobreza. A nivel global estamos en el cuarto puesto por la cola. 
El año 2016 ha confirmado el absoluto divorcio entre las élites y el resto de la población. Sin embargo, si analizamos los discursos de los políticos, que nos han ofrecido las televisiones nacional y autonómicas, vemos que destacan el hecho de que España sale de la crisis eso si gracias a que ellos nos gobiernan. 
Ellos hacen su trabajo, ocultan los conflictos y nos niegan el derecho a ser conflictivos ante la injusticia, eso si, nos ofrecen un 2017 lleno de prosperidad, tal como reza el generalizado eslogan de felicitación.
Hay muchos analistas que dicen que este año va a ser peor. Si es así, ¿vamos a permitir que todavía nos recorten más? 
¡No!, ha llegado el momento de pasar a la acción práctica exigiéndoles a los dirigentes políticos un futuro mejor. Es obligatorio que recompongamos nuestras prioridades, luchando por aquello que con toda seguridad no nos van a ofrecer. Todos y cada uno de nosotros deberíamos reflexionar sobre lo que hemos perdido y no acostumbrarnos a que esto es lo que hay. 
El Papa ha dicho “resolver las crisis con negociaciones fundadas en el derecho, la justicia, la equidad y no por las fuerzas espantosas y mortíferas". Suena bien pero necesariamente necesita de nuestro impulso, del de la gente de toda la gente.