la raiz del mal

n  n  n La Constitución de 1978 establece que la soberanía nacional pertenece al pueblo español. La citada soberanía se ejercita en las Cortes Generales, cuyos miembros representan al pueblo español. En toda democracia todo Parlamento posee la soberanía representativa de sus ciudadanos. Pero nuestra Carta Magna establece que la división territorial de España se compone de "nacionalidades y regiones", y por medio de nuestro sistema autonómico cada territorio tiene su Parlamento con capacidad legislativa, pero carecen de soberanía. Lo que conlleva que alguna nacionalidad -como Cataluña- aprovechando las similitudes entre nación y nacionalidad, haya declarado su conversión en nación y, dotando a su Parlamento de soberanía propia y aprobado -en virtud de dicha soberanía autodeclarada- el período de desconexión con el resto de España, provocando una ruptura social en la propia Cataluña y una rebelión sediciosa contra la legalidad del Estado de consecuencias imprevisibles a cuenta de un referéndum que se celebrará -si nada lo impide- el próximo 1 de octubre.
Hay quien afirma que nuestro país es un Estado plurinacional, amparándose en el mismo término equívoco de "nacionalidades" acuñado en el texto constitucional, y que la Generalidad Catalana tiene todo el derecho democrático a pronunciare sobre su futuro "nacional". Y también hay gente que, harta ya de un conflicto secular, es partidaria de que Cataluña se busque s futuro y sus dirigentes dejen ya de dar la vara de una vez por todas. Sin embargo, los que así cavilan, olvidan que una hipotética Cataluña independiente, dirigida por una oligarquía política ambiciosa, reclamaría inmediatamente lo que llaman los "países catalanes", lo que sí daría lugar a un enfrentamiento civil de insospechadas proporciones.
En cualquier caso, después de que termine septiembre, ya nada volverá a ser igual, porque se avecina un período de inestabilidad política, con una división de partidos evidente que exigirá, antes o después, una revisión del régimen político alumbrado en 1978, y sustituido por dios sabrá que ocurrencias de los politicastros que alumbran "recetas" tan contrapuestas como alarmantes.