Derecho a aprender la lengua de signos

Derecho a aprender la lengua de signos

Todo el mundo sabe ya que La Forma del Agua de Guillermo del Toro ha sido la triunfadora de la gala de los Oscar 2018. La fábula fantástica o antídoto contra el trumpismo bien pudiera ser el antídoto contra las políticas educativas del gobierno de Feijóo. En Galicia la protagonista Elisa, la princesa sin voz que se comunica en LS (lengua de signos) no lo tendría tan fácil. En el film al menos dos personas, su vecino y su compañera de trabajo, entienden y se comunican en lengua de signos, no sabemos porque conocen esta lengua ni donde la aprendieron, pero la historia de Elisa y su amor no hubiera sido posible sin la comunicación. Elisa es feliz con su vida tal como está, tal vez porque se comunica con sus amigos (que no son sus iguales ya que son oyentes y hablantes) y se comunica con el ser anfibio a través de la lengua de signos que ella le enseña poniendo de manifiesto la versatilidad de esta lengua visual y su transversalidad, su poder. Por fin protagonistas con diversidades funcionales a quienes le ocurren cosas bellas. 
En Santiago, el jueves una comisión de educación del parlamento gallego rechazaba la propuesta del BNG y demás grupos parlamentarios de reponer el profesor de LSE en el Escultor Acuña de Vigo.  Después de 5 años de aprobar y mantener este proyecto educativo este curso no ha cubierto la plaza porque según el PP cualquier docente del centro puede hacerse cargo de impartir esta asignatura a todo el alumnado del Escultor Acuña y, que al parecer el colegio anda sobrado de recursos y apoyo educativo. La realidad es que el centro no absorbe la cantidad de alumnado de necesidades educativas que tiene, debido a su sensibilidad inclusiva que parecen querer castigar sin valorar los resultados positivos de implantar este proyecto. La realidad es que hay 17 niños y niñas (usuarios LSE) y otros 450 en el colegio al que el PP está privando de su derecho a comunicarse con sus compañeros. La realidad es que mi hija que es también una princesa sin voz, en lugares como Galicia, no pueden llegar a ser tan felices como Elisa porque no se respeta nuestro derecho básico a comunicarnos. 

Por José Manuel Varela Mosquera. el
05/06/2018 21:38 h.
Por Nemesio González. (Vigo) el
02/06/2018 20:44 h.