Pablo Casado y el curso político del PP

Pablo Casado y el curso político del PP

La nueva dirección del Partido Popular, tiene que actuar de forma inmediata para corregir los errores y, sobre la marcha, designar sus posibles candidatos a las alcaldías. Pero sobre todo poniendo orden en la organización del PP, ya que los últimos años fue un fracaso rotundo, donde se avaló a señores cuestionados por sus vecinos pero fueron mas lejos, contaron con la anuencia y complicidad de las autoridades del partido que vieron para otro lado cuando cometían errores y hasta los avalaron porque eran sus amigos  punto. Mientras el partido era tomado por asalto, por los comerciantes de la política, infiltrados irresponsablemente en las entrañas del mismo. Y cuyos resultados tenebrosos todos conocemos y sufrimos también, y si queremos revertir esta triste realidad, deberemos y sin demora, emprender la tan deseada regeneración, caiga quien caiga. No hay otra compañero Casado, para iniciar el camino correcto para una reflexión oportuna y necesaria si queremos vencer y convencer.
El abandono de responsabilidades de unos y la indiferencia de otros, ante situaciones comprometedoras, creó esta incómoda situación de orfandad, la que hoy viven nuestros votantes en particular, lo que nos llevó a perder cincuenta diputados y el Gobierno de la nación. Todo ello nos obliga a un cambio de aptitud y comportamiento ejemplar, avalado por un trabajo, claro de campo, donde le expliquemos a los ciudadanos, nuestro programa  de Gobierno, para una recuperación económica, social y política coherente ya emprendida por nuestro Gobierno y dejada como referencia de éxito,  mal que le pese. Sin falsas promesas populistas o el clásico del verano actual, con su moción de censura del quítate tu para ponerme yo, y cuyos escándalos ya son evidentes y no tiene justificación, salvo escenificar  su resentimiento de odio y rencor, que tratar de minimizar con reales Decretos Ley para tapar la cancelación de su hipoteca, contraída con Podemos, Okupas, los separatistas catalanes y vascos, que facilitaron su llegada a la Moncloa. Así nos anuncian como coartada desenterrar a Franco, amenazar a la Iglesia y asustar a los banqueros y la clase media, que son el sostén de la familia, subiéndole los impuestos, paro lo más desconcertantes del actual Gobierno es su posición blandengue con la deriva catalana y su "diálogo de sordos". O la complacencia cobarde con las mafias que controlan el negocio de los indocumentados invasores, mientras juntos y revueltos, siguen acosando y provocando a nuestra soberanía nacional y nuestro estado de derecho.
Esta deriva de las izquierdas y sus mariachis, deberán ser combatidas y explicadas en la calle, a los ciudadanos. Debemos centrarnos con claridad pedagógica en ello. No cometamos el mismo error del 2012, que  ni siquiera fuimos capaces de explicarles a los votantes que nos dieron la mayoría absoluta, 184 diputados, la herencia recibida y los sacrificios oportunos y necesarios para combatir aquel despilfarro encontrado, aquel silencio, conjuntamente con no saber que hacer con la debacle bancaria y sus preferentes, fue utilizado por algunos dirigentes corruptos, que desprestigiaron a nuestra organización. Ello envalentonó a la oposición, que rauda y veloz, salió en tromba para acusarnos de austericidas por los ajustes, necesarios para recuperar la economía y la solvencia nacional ante los mercados, mientras con ayuda de la jauría mediática, escondían sus escándalos de corrupción, superiores en cuantía. Ello nos llevó a perder cincuenta diputados y la desbandada de millones de votantes, lo que no será fácil rescatar pero tampoco imposible. Si tomamos las medidas necesarias y oportunas para su retorno, descartando soberbias, complejos y cobardías a la hora de enfrentar situaciones confusas y delicadas, donde nuestros valores y principios, unidos a nuestros sentimientos ideológicos y fundacionales, no sean motivo de componendas o trueques para vendernos al mejor postor.
Pablo, el éxito o fracaso de nuestro partido está en tus manos, espero y deseo de todo corazón el éxito, pero no será tarea tuya solamente, lo conseguirás si logras convencer a quienes desilusionados, abandonaron nuestras filas y solo esperan un guiño para retornar a nuestro gran partido. Suerte y al toro... compañero.