el protagonismo de la sociedad civil ya está aquí

el protagonismo de la sociedad civil ya está aquí

Ella sale hoy a la calle para revivir su papel decisivo y democrático. En la conducción y destino de nuestra patria común, España. Con su despertar y multitudinarias manifestaciones, quiere mandar un aviso a navegantes, que debe hacer reflexionar a todos los políticos. Sobre su papel en la conducción de nuestra propia nación, la que por muchos años, los políticos manejaron como hacienda propia. Tal vez con aciertos y errores, ayudados por esa mayoría silenciosa y silenciada, por su comodidad, social y económica. Al dejar en manos de terceros sus obligaciones con la democracia, su propia familia y el Votar. Así nos metieron ellos en este lío descomunal o callejón sin salida, que hoy no tenemos más remedio que reflexionar y salir a la calle con todos los constitucionalistas unidos para salvar nuestra democracia, la convivencia familiar y unidad de la patria, la que a través de estos cuarenta años construimos unidos proporcionándonos este bienestar que hoy todos disfrutamos. Lo que, separatistas y extremistas quieren arrebatarnos con nocturnidad y alevosía. Para llevarnos a su paraíso de miserias y confrontación cainita. Para balcanizar nuestra patria,  nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. No esperemos pasivamente a que esto suceda aquí.
Al grito de "Basta ya y recuperemos el sentido común", la sociedad civil toma la calle para exigir responsabilidad y sobre todo, cordura y firmeza a quien hoy  gobierna, para todos unidos rescatar el extravío causado. Dónde le escondieron a nuestros hijos su futuro el amor por la patria y con ello la bandera nacional y el himno. Paralelamente le cambiaron la historia real de su patria por fantasías ideológicas extremistas y separatistas. Llegando al extremo de menospreciar la tutela de sus progenitores, la democracia vigente y su libertad. La intervención del Gobierno con su artículo 155, no resolverá todo de inmediato, pero enseña un camino para el trabajo político, la información ciudadana veraz y la esperanza de rescatar lo extraviado con muchas complicidades. Tal vez fueron estas últimas las alcahuetas de tantos dislates cometidos que envalentonó  a los nacionalismo que hicieron uso y abuso de sus engaños y traiciones con la pasividad de los Gobiernos centrales. ¿Alguien en su sano juicio, tiene dudas de ello? Tiempo habrá para exigir responsabilidades, que las hay y son notorias y compartidas, que deberán ser analizadas y corregidas dentro del marco constitucional y sus leyes. Sin duda alguna, y cada palo deberá de aguantar su vela, tal vez los que criticamos con insistencia la mesura y paciencia del Sr. Rajoy, hoy le damos nuestro voto de confianza. Al ver  agotados todos los caminos para el diálogo. Que lo obligaron a actuar con la ley en la mano. Para atajar todas las investidas desproporcionadas y golpistas de quienes al margen de la ley pretendían con su cinismo ramplón secuestrar nuestro Estado de Derecho y proclamar ilegalmente su República Bananera Catalana. Pero nuestra democracia funciona y sus reglas de juego están vigentes para proteger la integridad de la nación y la seguridad jurídica económica y social de sus ciudadanos. Potenciémoslas, todos unidos y sin fisuras.
Sr. Presidente. No tropiece más veces en la misma piedra. La falta de comunicación interna y externa nos dejó en manos de inescrupulosos dirigentes que pagó todo el PP. Así sufrimos todos sus desbarres indiscriminadamente y con creces, mientras tanto nuestros votantes huían desconcertados y sin consuelo. Hoy con su trabajo y honestidad está usted en capacidad de rescatarlos, actuando en consecuencia. Los españoles así lo valoran y las circunstancias nos brindan una nueva oportunidad reconciliadora y no deberíamos desaprovecharla. Que no le tiemble el pulso, y limpie el PP, sólo así y trabajando arreo en la calle, defendiendo nuestras ideas y programas, en muy corto plazo lo lograremos. La autoestima que brota de la calle y revive espontáneamente de la Socieadad Civil mayoritaria nos abre una gran esperanza, no consienta que esta se marchite o languidezca en sus manos. Cuántos recuerdos tristes vienen a mi mente. Luego de aquellos cincuenta años de democracia vividos con toda intensidad en Venezuela. Su tragedia de hoy tiene orígenes y paralelismos muy similares, que no quisiera volver a vivir aquí, hoy retornando a mi patria.
Lo decía Santallana: Los pueblos que olvidan su historia están condenados a revivirla. Es cierto pero el pasado a través del presente puede convertirse en una enfermedad que nos nuble la mente y nos impida juzgar con ecuanimidad lo que sucedió entonces.