La izquierda radical nos esconde sus miserias

La izquierda radical nos esconde sus miserias

 Ellos nunca creyeron en la democracia. Antonio Machado ya decía: para dialogar había primero que escuchar y que nadie vaya a la cárcel por pensar diferente, o simplemente pensar, como interpretar un país que sacrifica sus libertades y despilfarra todas sus finanzas a cambio de promesas de una justicia social ficticia. El resultado final  es quedarse sin lo sacrificado y no alcanzar nada de  lo anhelado y prometido. Este es el ejemplo desolador y triste que hoy nos ofrece Venezuela y lo sigue hoy Nicaragua. Solo observar que la extrema izquierda española y sus cómplices, fueron los impulsores e instructores de aquella revolución bonita, de ruina y descomposición  social, en Venezuela, dirigida desde la Habana Cuba, y su heredero, Maduro a la  que llegarían los tentáculos de Zapatero y sus alevines comunistas, en la sombra, incrustados y becados en algunas Universidades españolas, ese batallón de "profesores enchufados comunistas" fueron financiados por ayudas al desarrollo que dirigían en Caracas, altos y conocidos dirigentes del PSOE 2004-2011, ya hoy casi todos retornados a España, fundarían Podemos, como cabeza de puente ideológico y cuyo fin exclusivo es trasladar aquel "bodrio revolucionario de Venezuela" a Europa y España en particular.
España vive hoy entre el escepticismo revolucionario y la esperanza democrática. El escepticismo lo están creando hoy en comunidades y ayuntamientos donde Podemos ya gobierna ayudado descaradamente por el PSOE de Pedro Sánchez y donde como mampara o tapadillo ya utilizan las palabras libertad y democracia para el cambio. Son precisamente los dos quienes sufren su secuestro y mutilación más vulgar y destructivo cuando ellos llegan al poder, ya en el instalados, utilizan métodos reñidos y contrarios a la Constitución y sus Leyes democráticas, para crear sus dictaduras particulares, puras y duras, para hacer apología del terrorismo, nacional e internacional con todas sus ramificaciones extremistas y golpistas, amenazándonos inclusive con una legión de indocumentados violentos. Madrid, Barcelona, Santiago, A Coruña, Ferrol, Valencia,Cádiz, Zaragoza y otras de menor importancia. Son hoy sus centros de pruebas permitiéndose le lujo de proteger descaradamente la proliferación del top-manta, menospreciando a las policías encargadas del orden y seguridad para da cumplimento a ordenanzas y leyes por ellos mismos redactadas y aprobadas, homenajeando en comunidades y ayuntamientos, a los líderes revolucionarios de Cuba, Venezuela y Nicaragua, para ponerlos como los ejemplos a seguir. Ellos saben y les consta que fracasaron rotundamente con sus revoluciones de fantasías en sus lugares, ya impusieron su dictadura del proletario llena de violencia, hambre y descomposición social, que provocan hoy la estampida de sus habitantes, huyendo del hambre, miseria oi muerte violenta sin castigo por pensar distinto a ellos. Esto último tratan de ocultarlo con sus globos sonda, sacando a relucir un nuevo Frente Popular, con más de lo mismo pero lleno de retranca violenta.
Este ensayo peligroso y desconcertante lo exhiben  hoy el nuevo gobierno de España y sus socios de moción. La extrema izquierda y separatistas que juntos y revueltos, bajo la batuta de Pedro Sánchez y la administración general  de Pablo Iglesias y sus mariachis incluyendo al ideólogo Zapatero. Tratan de ocultarnos sus intenciones revolucionarias de traslado y asalto a España hoy, del bodrio revolucionario bolivariano. Aprovechando la deriva catalana y la invasión descarada y violenta de indocumentados que dirigen y financian las mafias internacionales, ligadas a las izquierdas radicales donde pululan okupas, terroristas y anarquistas, que unidos a los separatistas, ya forman esos CDR, o comités para la defensa de la república. Una quinta columna violenta para juntos y revueltos desgobernar España y destruir los cuarenta años de democracia, progreso y libertad, que hoy todos disfrutamos y que sabemos y somos conscientes que deben ser revisados y mejorados, pero nunca destruidos para cambiarlo todo por una revolución de fracasos, que hoy nos proponen estos redentores revolucionarios que presumen de ser solidarios sin fronteras, pero carentes de amor y progreso en libertad para su propia patria. Quiero cerrar este artículo con unas palabras de D. Rómulo Gallegos: Acaso alguien duda que premiar al chantajista, lejos de disuadirlo, solo incrementa su osadía malvada. Quienes ya fuimos víctimas de sus andanzas revolucionarias en Venezuela lo describimos hoy con claridad, sin rodeos y falsedades cada quien es libre de interpretar y opinar en eso es lo grande de nuestra democracia. Y tú sigue ciego tu camino, con permiso de Arcadi Espada.