"Evola" y su entrevista a Nicolás Maduro

"Evola" y su entrevista a Nicolás Maduro

 Sin lugar a dudas fue una gran entrevista de un periodista español, acucioso y sobre todo sagaz y valiente que en más de una ocasión y en el transcurso de la misa puso en graves aprietos al entrevistado. Analizando con algo de rigor la misma, nos daremos cuenta rápidamente que la formación política del entrevistado es un desastre al carecer de lo más elemental, como sensibilidad social y respeto hacia su pueblo. Algo indispensable para poder transmitir cercanía y humildad para buscar en estos momentos delicados alguna reconciliación creíble que minimice o ayude a detener la descomposición económica, social y política que actualmente vive Venezuela. Como no sea su traicionero "diálogo ramplón" ya convertido en rendición incondicional,impuesta por Cuba) y  administrado vergonzosamente por Rodríguez Zapatero.
Lo que ya tiene a su democracia sometida a sus dictados revolucionarios y a su pueblo sufriendo las consecuencias de una invasión programada y desgraciada que ya infectó de miseria e inseguridad a todas las calles del país. Ello no es nuevo y tampoco su origen está en la revolución. Busquémoslo en la indiferencia y equidistancia de quienes consintieron aquellas invasión descarada de indocumentados para complacer a las mafias y ocultar sus corruptelas y el populismo marxista de los años ochenta con su patente de corso o el café para todos, controlado por las mismas mafias y que todos los políticos utilizaron y  políticamente se beneficiaron a sabiendas de que estaban entregando la soberanía y algo más de su patria.
Tal vez el error que sí podemos achacar a Chávez ayer y Maduro hoy, sea el no cumplir su promesa estrella de limpiar el país de delincuentes, corruptos y mafiosos. Los más audaces terminaron reclutados para el gobierno y su policía, y el resto, como trabajadores sociales en los barrios más humildes como avalistas de su "robo-lución". ¿Qué podíamos esperar de todos ellos? Mientras el resto de la sociedad civil era sometida y vulgarmente expropiada, arrinconada y asustada, hoy ya todo es confusión y desencanto en la población. Como (Évola) lo pudo comprobar conversando libremente con la gente de la calle, incluyendo a quienes creyeron firmemente  en la revolución, que Chávez les vendió, llena de fantasías y engaños. Y entre ellos, los miles de pensionados y jubilados que por distintas causas viven fuera del país y aya tienen dos años que no reciben su importe. Su respuesta fue lacónica y evasiva, prometiendo que este diciembre empezaran a cobrar de nuevo. Ojalá  sea cierto porque algunos ya fallecieron en este trayecto y otros las necesidades económicas, los están arrastrando a más de lo mismo. Atrás quedaron las promesas de Chávez para con ellos y que Maduro prometió continuar al llegar al poder. De todas formas, su pregunta sobre ello nos llenó de satisfacción. Nadie se había atrevido a plantearlo tan de frente y usted lo hizo. Solo nos queda decirle, muchas gracias, Sr. Evola, ya que no todo está perdido para nuestros emigrantes por el mundo, ellos son el 90% de los afectados, que luego de una vida de sacrificios y trabajo llegan a la edad de su jubilación y no cobran. Una triste desilusión más al final de su vida de emigrantes. Mientras, nuestros políticos aquí, unos ven para otro lado llenos de ambigüedades y otros se deshacen en homenajes y elogios vergonzosos a sus verdugos. Esta es la España real que hoy vivimos, que desprecia a us hijos por el mundo y se deshacen en elogios y defensa de sus verdugos o de quienes nos invaden descaradamente y desprecian nuestras leyes y autoridades. Tal vez, ud, sr. Evola tengan en todo ello un filón periodístico, muy importante, donde los españoles que hoy tiene la necesidad de emigrar legalmente, no se sientan utilizados por políticos sin escrúpulos que fingen su marcha para luego, a la vuelta de la esquina, utilizarlos para su desbarres humillantes y continuados, donde el desprecio, olvido y humillación forman parte viviente de sus desviaciones ideológicas llenas de odio, envidia y resentimiento.
Emigrante, no hay caminos, tú los haces al partir. Tu soledad será tu consuelo y tu trabajo el único migo fiel que te acompañará hasta el final de tus días. Hago mías las palabras de D. Manuel  Sabarís, él era un retornado de argentina, el año 1956. Y antes de partir me dijo: O galego cando sae da terra perde todo, onde chegues sempre serás un extrano, se algún día retornas, e a sorte no che axudou, ata a túa familia fuxirá de ti, rapaz.