VIGO

Y al final se casaron

Se conocieron en Vigo, él de Ourense, ella del Caribe, y tras cinco años de contencioso les permitieron oficializar su matrimonio

José Antonio Regueiro y Yaniris Peña.
José Antonio Regueiro y Yaniris Peña.
Y al final se casaron

 Esta es la crónica de una historia de amor que nació en Vigo y de momento ha tenido final feliz. Aunque no sean Romeo y Julieta, también hay amor y pasión entre dos enamorados que han tenido que vencer enormes resistencias para conseguir casarse. 


Un ourensano, José  Antonio Regueiro, natural de Nogueira de Ramuin, y Yaniris Peña, dominicana, nacida en Villa Los Almácigos, han protagonizado un romance digno de una película de amor. Se conocieron en el bar Mus del Calvario en 2012. Un flechazo. Ambos estaban divorciados y padecían el síndrome “de la soledad”. No dudaron de juntar sus vidas. Ella como tantos miles de inmigrantes carecía del permiso de residencia. Esta situación obligó que Yaniris tuviera que abandonar la ciudad de Vigo y regresar a su país.


Pero el amor todo lo hizo posible. José no dudo de viajar a República Dominicana y casarse. El problema comienza cuando intentan inscribir el matrimonio en el consulado español en la isla caribeña. Las autoridades consulares españolas consideraron el casamiento como un fraude de ley y se negaron a darle carta de oficialidad. A pesar de todas las pruebas, la vicecónsul de España tomó la decisión arbitraria de denegar la inscripción, así que la boda existió pero no tenía efectos en España. 


Según explica, durante cinco años sufrieron todo tipo de humillaciones y discriminaciones, en las dependencias diplomáticas españolas. Infinidad de veces Yaniris intentó conseguir una respuesta y terminó regresando a su casa llorando. En dos oportunidades José reiteró el pedido de inscripción del matrimonio, teniendo siempre una respuesta negativa. 


Para complicar las cosas, los dos enamorados frustrados sufrieron todo tipo de consecuencias, tanto económicas como psicológicas: Yaniris sufrió una trombosis con lesiones faciales y un estado  agudo de depresión. Mientras, José recurrió a los medios de comunicación y contrató abogados para denunciar la injusta y kafkiana situación en la que se encontraban. En febrero, Regueiro decidió viajar a Santo  Domingo y hacer su último intento para poder legalizar el casamiento.  Después de volver a realizar una nueva inscripción consular y frente a las evidencias, el vicecónsul tramitó positivamente  la solicitud, disculpándose en nombre del Gobierno español de los errores cometido en este caso. El mismo representante diplomático explicó a la pareja que muchos funcionarios actúan con prejuicios, rechazado alrededor de cuatro mil inscripciones matrimoniales por año. 


Regueiro manifestó que el vicecónsul español demostró su gran sensibilidad y profesionalidad, al reconocer los errores cometidos por las autoridad consulares anteriores.


Yaniris una de las deportistas más importantes de su país, ganadora de múltiples medallas de Oro en atletismo, señaló que siente una gran satisfacción por haber logrado que se hiciera justicia, reconociendo en su marido, su constancia y amor. Mientras José Regueiro, mostró su euforia y alegría, porque su lucha no fue en vano, esperando que nunca más, se repita una injusticia con otras parejas. Ahora el matrimonio sueña con tener  su primer hijo.
Regueiro advirtió de que a menudo los españoles tienen poca memoria porque la República Dominicana acogió a miles de emigrantes gallegos desde fines del siglo XIX, como así también durante el exilio español tras la Guerra Civil. Yaniris  sueña con aportar su experiencia profesional al atletismo gallego.
Romeo y Julieta se convirtió en José y Yaniris  una historia de amor. Una historia de película de momento con final feliz. n