VIGO

Vigo y Oporto cumplen 30 años de hermanamiento

Las relaciones se mantienen al máximo nivel aunque crecen también las tensiones

El tren Vigo-Oporto será modernizado con la mejora de la línea. El viaje pasará a 90 minutos.
El tren Vigo-Oporto será modernizado con la mejora de la línea. El viaje pasará a 90 minutos.
Vigo y Oporto cumplen 30 años de hermanamiento

nnn Vigo y Oporto llevan años de hermanamiento de facto, al menos desde los años treinta del pasado siglo, cuando se inauguró en Vigo la calle Cidade do Porto, al mismo tiempo que en Oporto la Rúa Cidade de Vigo. Pero oficialmente sería mucho después, hace ahora exactamente 30 años, cuando Manuel Soto y Fernando Soares Cabral firmaron el acta de hermanamiento, en octubre de 1986. Cinco años más tarde, en 1992, otros dos alcaldes, Fernando Gomes y Carlos Príncipe, pondrían en marcha el Eixo Atlántico de municipios de la Eurorregión, cuyos dos primeros presidentes fueron precisamente ambos regidores. El Eixo nacía claramente tutelado por ambas ciudades, y ha sido el que impulsó el tren Vigo-Oporto, primero reduciendo el viaje de tres horas y cuarto a dos horas y diez, y ahora con la mejora de la línea para que en 2019 baje a 90 minutos. O  menos si se construye la salida sur. 
El último encuentro real fue hace más de dos años, en julio de 2014, cuando el alcalde de Vigo visitó casi por sorpresa a su homólogo luso. La visita se resolvió en apenas unas horas y con las clásicas declaraciones de mutuo apoyo en una comparecencia conjunta en la que elogiaron mutuamente la cercanía de las dos urbes, referentes en sus regiones y a una hora y cuarto de distancia por autopista. "Somos ciudades hermanas que mantuvimos históricamente una gran amistad. Vigo fue siempre vista como un lugar que acogió bien a los portugueses y en los últimos años estrechamos relaciones, sobre todo a raíz de la adhesión a la UE", apuntó Rui Moreira.
Pero la realidad ese que nunca han estado más tirantes las relaciones entre ambas ciudades, con el aeropuerto como asunto estrella. Pero no único. La rivalidad se extiende a los cruceros y al puerto, aunque Leixoes es una potencia mucho mayor que Guixar. Incluso en el campo de las exposiciones y ferias ha habido tensiones entre Ifevi y Exponor.
Oporto desarrolló una política aeroportuaria coherente y agresiva que le llevó en muy poco tiempo a convertir su terminal, Sá Carneiro, en una de las grandes de la península, con más de ocho millones de viajeros. Los tres gallegos suman unos cuatro millones de pasajeros. Hace unos meses, Rui Moreira, criticó duramente a la aerolínea TAP por abrir una conexión directa desde Peinador a Lisboa al entender que fomentaba la capital portuguesa como punto de salida para los vuelos oceánicos en perjuicio de la terminal de Sá Carneiro, al "llevarse" miles de potenciales clientes gallegos de Oporto. Sus declaraciones fueron interpretadas como un ataque al aeropuerto vigués y desde entonces las relaciones están congeladas. 
En cuanto al puerto, Leixoes también ha crecido. Según los datos que maneja la Autoridad Portuaria viguesa, alrededor de 50.000 toneladas -sobre todo pesca congelada- que tendría que entrar por Guixar se desvía hacia Oporto, donde hay mejores precios y sobre todo, una tramitación administrativa mucho más ágil, en contraposición con los problemas del PIF vigués, donde a menudo la carga pasa día a la espera del visto bueno de los inspectores. n