VIGO

Vigo presentará en Londres un taller de risoterapia para Primaria

Se trata de una película realizada por investigadores de la comarca de Vigo que explica un modelo de taller que se podría aplicar a coste cero dentro de los centros de salud

Cameselle y dos doctoras en una actuación de un taller de risoterapia.
Cameselle y dos doctoras en una actuación de un taller de risoterapia.
Vigo presentará en Londres un taller de risoterapia para Primaria

 Londres será el escenario el próximo día 14 de agosto de la presentación internacional de la película “La Risoterapia es algo my serio” que fue realizada por profesionales sanitarios y no sanitarios de la comarca de Vigo, tras estudiar sus efectos sobre la salud de los pacientes. La presentación, en versión inglesa,  tendrá lugar dentro del quinto Congreso Mundial de Enfermería, que además se anuncia con una foto de los investigadores vigueses en portada.
El documental explica los resultados de un trabajo que llevaron a cabo con 450 usuarios  de los centros de salud de Matamá y Pintor Colmeiro, que permitió diseñar un modelo de taller de risoterapia que se podría implantar en Atención Primaria a coste cero e integrado en la rutina asistencial.
La película en español será presentada en el Auditorio Municipal de Cangas el 14 de septiembre. La elección de Cangas se debe a que allí está la sede de la Asociación de Diagnosticadas de Cáncer de Mama (Adicam), donde empezó todo, y porque en esta localidad se concentra parte del equipo, empezando por Jorge Cameselle, un doctor en Medicina y Cirugía, con las especialidades de Medicina de Familia y Anatomía Patológica, que trabaja en el PAC de Cangas y Moaña. Con él trabajan codo con codo la médico Teresa Virigal, la enfermera María José Parrado, la enfermera Patricia Lago, la médico Joana Ruibal, las monitoras de tiempo libre Vanesa Pérez y María Álvarez, Celeste Fernández, Lucía una alumna de Medicina y Celia Fernández “La frutera”.
 El trabajo en los centros de salud se realizó desde septiembre del año pasado hasta abril de este año, con 20 talleres en horario asistencial dirigido por profesionales sanitarios con experiencia en risoterapia. Comprobaron que era viable y recibieron una nota de 9,7 sobre 10 de los pacientes. Gracias a esto, crearon un modelo de taller para centros de salud, con las partes en las que se divide y los medios necesarios (“disfraces y un aparato de música, el resto es método”).
Otra de las conclusiones de su estudio fue diferenciar siete modalidades distintas de risoterapia, en función de la población diana a la que se dirige. No es lo mismo un taller para un centro de salud, que para un colegio, una empresa o los niños del hospital, y ellos describieron cómo debía ser cada uno.
En el caso de los centros de salud, consideran que los beneficios son múltiples. Desde cuidar al cuidador y aliviar la presión de la carga familiar que tiene, hasta la propia socialización de las personas y evitar el aislamiento de muchos mayores o eliminar el estigma de la enfermedad mental, entre otros. En la hora y media de taller hay una parte dedicada a la educación sanitaria con los 20 o 30 usuarios participantes, desde consejos para evitar el atragantamiento hasta la higiene postural para sentarse. La sesión termina con una reflexión sobre el propio taller y unos minutos de  relax con música clásica.
Jorge Cameselle recuerda que la risoterapia es muy antigua y que se divulgó sobre todo a raíz de la película sobre Patch Adams. Este médico estadounidense se dedica a dar conferencias por todo el mundo y con lo que recauda construye hospitales benéficos en su país,  en los que trabajan gratuitamente médicos voluntarios unas horas a al semana o al mes. 

Una escuela estable con 12 colectivos de pacientes

 Jorge Cameselle tuvo su primer contacto con la risoterapia en Adicam y allí vio el enorme potencial de estas técnicas para mejorar la salud de las personas. “Me sorprendió la interacción que tenían las personas mayores con los monitores, como se desinhibían”. Entonces se alió con Celia “La frutera”, una persona con el don de hacer reír y empatizar con los demás, y organizaron talleres de risoterapia. Les llamaron de asociaciones de todo tipo incluidas las de pacientes y no eran capaces de atender toda la demanda.Entonces llegó Alento, la asociación de daño cerebral adquirido, y crearon en sus instalaciones de Navia una escuela permanente en la que se formaron muchos monitores, entre ellos bastantes médicos y enfermeras. En la escuela participan Aspanaex, Aspavi, la asociación de enfermedades instestinales inflamatorias, DOA Saúde Mental, Xoga, Asem Galcia, la popia Alento, Alborada, Afaga, San Xerome Emiliani, Párkinson y Adicam. Investigan también la mejor forma de adaptar la risoterapia a las distintas discapacidades físicas e intelectuales, o patologías, y promueven su uso en la sanidad.n