VIGO

Samil y Rodas, playas del agua más fría

La temperatura del mar en las playas de las Rías Baixas es la más baja de toda la península, mientras sube en este verano tanto en el Mediterráneo como incluso en el Cantábrico y el Atlántico sur

Bañistas ayer en Samil, donde se marcaron 27 grados de máxima, mientras la temperatura del mar apenas alcanzó los 17 grados.
Bañistas ayer en Samil, donde se marcaron 27 grados de máxima, mientras la temperatura del mar apenas alcanzó los 17 grados.
Samil y Rodas, playas del agua más fría

La temperatura del agua del mar ha alcanzado valores cercanos a 30 grados centígrados en el Mediterráneo y los 25 grados centígrados en el Cantábrico, durante los últimos días, coincidiendo con la ola de calor, una cifra que supera en tres o cuatro grados los valores normales, según ha informado la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), que constata que estos incrementos cada vez son mayores y más frecuentes. Pero no en todas partes. El agua en las Rías Baixas se mantiene como las más fría de toda la península. Incluso en este verano, en que ha habido días con el mar más caliente, nada parece cambiar: darse un chapuzón en las playas del Cantábrico o del Atlántico sur será un acto de menor valentía que hacerlo en Samil o en Rodas. Sin ir más lejos, este fin de semana, según los controles de AEMET, la temperatura media en la Ría de Vigo se situaba entre los 17 y 18 grados, tanto en Samil como en Rodas, en Cíes. Y similares valores se anotan en otros arenales de las rías de Arousa y Pontevedra. En cambio, en el Cantábrico, el chapuzón está a 19 o 20 grados en Riazor (A Coruña) o San Lorenzo (Gijón). Y mucho mejor en el Atlántico sur: Playa Bolonia, cerca de Tarifa, a 23 grados. Claro que el Mediterráneo ya es otra historia: 24/25 grados en Cabo de Gata: entre 26 y 28 en Malvarrosa, en Valencia, y el récord, los 29 que pueden alcanzarse en el Arenal, en Palma de Mallorca. 
La AEMET explicó que estos datos son mediciones del agua superficial realizadas por satélites y añade que cuando llegan vientos que remueven el agua o que forman tormentas sobre el mar, estas aguas cálidas se enfrían rápidamente y recuperan sus temperaturas habituales. En este caso, ha confirmado de que el calentamiento de la temperatura del agua del mar superficial en el Cantábrico oriental y en el Mediterráneo, se ha debido a la ola de calor en la Península asociada a una fuerte insolación y a la estabilidad atmosférica, lo que ha provocado el "rápido calentamiento".
Sin embargo, parece que en este 2018 los días de temperaturas máximas en el agua del mar, sobre todo en el Mediterráneo, se han adelantado, ya que estos valores suelen alcanzarse a mediados del mes y también ha destacado que "cada vez es más frecuente" que la capa superficial del mar esté "más cálida de lo normal" de acuerdo con las mismas anomalías de la temperatura del aire.