MIREILLE TWAYIGIRA REFUGIADA RUANDESA Y MÉDICO EN UN HOSPITAL DE MALAWI

“Quiero vivir en áfrica para dar esperanza a los jóvenes y vean que se puede llegar lejos”

 Mireille Twayigira sobrevivió de milagro al genocidio de Ruanda-Burundi en 1994 con apenas tres años. Allí perdió a su padre y se vio obligada a huir con el resto de su familia a la República Democrática del Congo, donde falleció  su madre.

Mireille acudió a un coloquio en el Centro Loyola de Vigo.
Mireille acudió a un coloquio en el Centro Loyola de Vigo.
“Quiero vivir en áfrica para dar esperanza a los jóvenes y vean que se puede llegar lejos”

Poco después la guerra le obligó a un nuevo éxodo hasta llegar al campo de refugiados de Dzaleka (Malawi). A pesar de todo, la suya es una historia de esperanza. Tiene 25 años y es médico, actualmente en el Queen Elizabeth Central Hospital (Malawi), donde trabajará año y medio para conseguir su licencia. Realizó sus estudios de Primaria en el campo de refugiados de Dzaleka, completó la Secundaria como una de las seis mejores estudiantes de Malawi y estudió chino mandarín para cursar la carrera de Medicina con una beca en la Universidad de Jinan (China). Ayudar a los refugiados es una prioridad para ella. Ayer estuvo en Vigo invitada por Entreculturas para participar en la campaña “Education opens the world” y celebrar el Día Mundial de las Personas Refugiadas.


¿Cómo consiguió completar sus estudios siendo refugiada?
Gracias a la ayuda de diferentes personas en diferentes momentos. Al principio el Servicio Jesuita a Refugiados en Malawi, que tenía un colegio de Primaria en el campo de refugiados. Me pagaron los estudios para que hiciera la Secundaria y aunque ellos más tarde abrieron un centro en el campo yo seguí yendo al mío. Luego fui a estudiar a China gracias al Gobierno de Malawi que me dio la ciudadanía. Me habían dado una beca para estudiar en China que incluía todo, pero necesitaba ser ciudadana de Malawi para acceder.

¿En los campos de refugiados está garantizada la educación?
En la mayoría de los campos de refugiados gracias a organizaciones como Cáritas, Acnur, el Servicio Jesuita al Refugiado o Entreculturas está garantizada la educación Primaria y Secundaria. Por supuesto varía la calidad entre los diferentes campos, si es nuevo se estudia bajo la sombra de los árboles. El tema de la Universidad es diferente. Hay un programa que concede cada año 20 becas para estudiar en Canadá, que les da la ciudadanía. En Malawi hay universidades pero los refugiados no pueden permitírselas, son demasiado caras, y hay un programa de aprendizaje on line en el que se inscriben muchos jóvenes. El problema es que en el campo en el que yo estoy no se puede trabajar fuera de allí. Muchos jóvenes terminan sus estudios pero luego no pueden aplicarlos en el trabajo. En otros campos puede que sea distinto.

¿Cómo se puede cambiar esa situación?
Con respecto a la educación hay que generar más oportunidades. Tengo entendido que en España la educación está garantizada hasta los 16 años, se puede estudiar gratis. En África no es así. Si Estados Unidos o Europa ofreciesen más oportunidades como el programa de becas de Canadá se podría cambiar. Otra forma de ayudar sería apadrinar a los refugiados para que puedan estudiar incluso en las universidades del propio país, quizá no hace falta llevarlos a otros sitios. La educación ayudaría a poner fin a las guerras, porque contribuye a cambiar la mentalidad de la gente y a tener más idea de lo que está pasando. Personalmente, no creo que haya que esperar a que el Gobierno tome medidas, cada individuo puede hacer algo, preguntarse cómo puede ayudar y tomar medidas por pequeñas que sean mientras el Gobierno no se decide.

Además de volcarse con la educación, ¿cómo se puede provocar un cambio?
Se puede hacer mucho porque al final los refugiados son personas y como tal quieren sentir que pertenecen a un sitio y quieren sentirse amados. Aunque uno no haya pasado lo mismo que ellos que lo entiendan. Para mí era de gran ayuda que viniera gente y me contase historias de otros sitios, me hacían ver que les interesaba. El amor puede cambiar el corazón de las personas y hay muchas formas de demostrárselo  a los refugiados.

¿Qué opina del calvario de los refugiados sirios?
Para que alguien deje su país lo que busca es sobrevivir, es por necesidad, no por decisión propia, los están persiguiendo como me pasí a mí yu buscan un lugar seguro donde tener una vida normal, especialmente los niños. Si cerramos las fronteras no estamos entendiendo nada.

¿Cómo ve su futuro?
Me veo a mí misma en África, porque me siento africana más que ruandesa o de Malawi. No sé si seguiré en el hospital o en otro sitio, pero quiero ser un instrumento de esperanza para que todo el mundo, no solo los refugiados, puedan verme, preguntarse cuál es su misión en la vida y pensar que si esa chica pudo conseguirlo, ellos también. No sé cómo, pero esa es mi idea.