VIGO

“El médico del rural tiene una relación cercana con el paciente”

La viguesa Monserrat Enero ejerce en el consultorio de Moaña desde hace cinco años

Moserrat Enero, con el enfermero, Carlos, en el consultorio de Meira.
Moserrat Enero, con el enfermero, Carlos, en el consultorio de Meira.
“El médico del rural tiene una relación cercana con el paciente”

Solo en la provincia de Pontevedra perviven en la actualidad una veintena de “consultorios de atención primaria” del Sergas, que son como pequeñas sucursales de los centros de salud con un médico y una enfermera en municipios pequeños (en población) como A Cañiza o Soutomaior y en otros concellos no tan pequeños como Pontevedra, Marín o Cangas. Recuerdan a la figura de los antiguos médicos rurales porque trabajan en pueblos o parroquias pequeñas, pero ahora ya no son solo médicos generales sino que tienen la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria. La supervivencia de estos consultorios se explica posiblemente por la dispersión geográfica de Galicia. Son muy valorados,   especialmente por los mayores.
La viguesa Monserrat Enero es una médico de familia que trabaja desde hace cinco años en los dos consultorios que existen en Moaña: de 9 de la mañana a 12 en el consultorio de Meira, que está en el bajo de una casa y en el que está sola con el enfermero (“llaman a la puerta y abrimos nosotros”), y de 12:45 de la mañana a 14 horas en el de Domaio, que está en el Puerto y es de mayor tamaño (dos médicos, dos enfermeros, una auxiliar de clínica y un administrativo). La doctora Enero trabajó muchos años en las Urgencias del Meixoeiro y un día decidió cambiar y se presentó a esta plaza, que le ha dado muchas satisfacciones.
En el consultorio le llaman Monse y es “la rapaza” para alguna señora de más edad. Todos los días hace una o dos salidas a domicilios bien de pacientes encamados o con poca movilidad o bien porque le avisan de que alguno se puso enfermo. Explica que la primera vez que va a una casa normalmente pide que la lleven “porque no es la primera vez que me pierdo, me pasó una vez cerca del campo de golf. De todas formas los vecinos se conocen entre todos y te van indicando”. Añade que hay zonas con mala accesibilidad con “mucho camino de carro asfaltado y sin aceras”, pero lo lleva bien. Por otro lado, explica que la vida en el rural es muy diferente: “esto es más familiar, aún existe el conocer a tu vecino. En la ciudad puedes vivir en un edificio y no saber a quién tienes de vecino, lo saludas y poco más. En las aldeas y parroquias se conocen todos, a veces por los motes o por la zona en la que viven, y no es raro que te lleve un vecino al médico si no tienes como ir”. También le sorprendió que mantienen el sentido de la familia, de tal forma que lo habitual es que acuda el matrimonio a la consulta (no solo el que lo necesita) o que se junten la bisabuela, la abuela, la madre y los nietos, como ya le pasó alguna vez.
Otra ventaja para ella es que “terminas conociendo a todo el cupo de pacientes y vas hilando el parentesco entre ellos”.
 Esta relación cercana con los pacientes hace que también ellos se interesen por sus cosas y en ocasiones le llevan algún postres o producto del campo. “Creo que no lo tienen que hacer porque es mi trabajo, aunque ellos lo ven como una forma de agradecimiento”, señala.
La mayoría de sus pacientes son personas mayores. “El hecho de tenerun médico accesible, aunque sea unas horas, les soluciona mucho”, señala. Muchas veces le dicen que no quieren ir al hospital, en parte porque no conducen, y que si puede solucionar ella su problema de salud. Otros acuden para que les explique lo que les dijo un especialista en consulta porque “estaba nervioso y no entendí bien”.

“Mucha gente mayor te dice que prefiere fallecer en su casa”

 La mayoría de la población de las zonas rurales es gente mayor con diversa patología  y un porcentaje elevado tienen la idea de que quiere fallecer en casa. Huyen del desarraigo, no quieren desplazarse de su zona. Ya se lo han dicho varios pacientes mayores, que si se ponen muy malitos no quieren ir al hospital,  y generalmente no hay problema para que pueda ser así, siempre que los familiares o cuidadores principales estén de acuerdo. En O Morrazo hay un servicio de hospitalización a domicilio que depende en este caso del Hospital Povisa.
Al margen de estos casos, la doctora Enero considera que la gente mayor de esta zona tiene una mayor calidad de vida que los que viven en ciudades grandes. “En estas ciudades los mayores a lo mejor están sentados en un banco o metidos en casa aburridos. Aquí tienen unas zonas de paseo maravillosas, tienen un centro de jubilados en Meira, otro en Domaio y en Moña, y hacen bailes y fiestas con orquesta todos los domingos, organizan excursiones, se apuntan a la gimnasia para mayores del propio ayuntamiento y de las asociaciones. Es gente que se mueve y que tienen adonde ir”, explica.
Hay también personas mayores que viven solas, un fenómeno en aumento debido al envejecimiento de la población, pero “siempre hay algún vecino que está pendiente de ellos y lo van a llamar si ven que no sale de casa”.