VIGO

Los guardianes de la Ría de Vigo

La Autoridad Portuaria mantiene activos y habitados por torreros los faros de Silleiro y Estai y suma 20  señales luminosas más en las aguas de su jurisdicción entre balizas y boyas, con un gasto de medio millón de euros

Uuna de las boyas permanentes en el canal de entrada a la Ría de Vigo.
Uuna de las boyas permanentes en el canal de entrada a la Ría de Vigo.
Los guardianes de la Ría de Vigo

nnn Los faros se resisten a desaparecer en su configuración tradicional, la imagen arquetípica del torrero viviendo en el mismo lugar donde trabaja, un lugar apartado y frente al mar. Dicha imagen se mantiene pese a todo en Cabo Silleiro y Cabo Estai. Aunque gracias a la tecnología implantada ya no es necesaria la presencia física continuada en los mismos para garantizar su servicio, en ambas instalaciones quedan los últimos fareros de la Ría de Vigo, aunque prefieren mantenerse en un cierto anonimato y una vida normal, fuera de los medios, evitando convertirse en una especie de curiosidad. Pero lo cierto es que son los últimos: su vivienda se encuentra en Silleiro y Estai, dos lugares privilegiados por su ubicación, aunque van y vienen casi a diario hasta la Autoridad Portuaria de Vigo, institución de la que dependen, para realizar labores del servicio de vigilancia. A día hoy el Puerto cuenta con una amplia red de señales luminosas en aguas de su jurisdicción, desde la entrada en Baiona hasta San Simón. En total guardan la Ría  tres faros (Estai, Silleiro y A Guía, el segundo más antiguo de Galicia tras la Torre de Hércules), 10 boyas (todas en la red litoral), 41 balizas luminosas (20 de la red Litoral) y cuatro balizas ciegas. Semejante sistema supone un coste muy elevado al Puerto de Vigo, que en 2016 (último año con datos consolidados de contabilidad analítica) alcanzó los 582.170 euros. Incluye cinco personas adscritas al taller  de señales -los dos torreros- y otras tres al barco de conservación. 
El equipo de vigilancia de que la Ría esté bien indicado el camino de navegación se ocupa de mantenimiento preventivo, predictivo y correctivo.  Según indica la Autoridad Portuaria, actualmente, en las instalaciones de señalización marítima están implantados sistemas de iluminación compactos autónomos, preparados para que progresivamente se vayan instalando sistemas de monitorización, supervisión y gestión remotas para facilitar el mantenimiento de la señalización.
El caso de Cabo Silleiro resulta especial ya que fue uno de los faros señalados por el Ministerio de Fomento y Puertos del Estado para reconvertirlo en un establecimiento hostelero vinculado al Camino Portugués por la Costa, que pasa justo por delante en el tramo entre A Guarda y Baiona. El presidente de la Autoridad Portuaria, Enrique López Veiga, reconoció que de momento el proyecto está paralizado entre otros motivos por los varios frentes abiertos en la institucion, como el funcionamiento del Puesto de Inspección Fronterizo de Guixar o la estiba. 
Siendo ministra Ana Pastor se aceleró el plan y se señalizaron tres faros en Galicia, de ellos uno ya convertido en hotel “con encanto”, en Ribadeo. "Hemos visto que hay gente que le gustaría dormir en el interior de un faro, es un lugar llamativo", indicó López Veiga. 
Tiene Cabo Silleiro unos 700 metros cuadrados y se conserva en perfecto estado. Consta de dos plantas y es uno de los faros de España con mayor dimensión pues la mayoría tan sólo tienen la estructura base. Con facilidad podría albergar un museo y un hospedaje. Actualmente buena parte de la primera planta contiene diferentes salas con numerosos materiales como bombillas, bobinas…  
A díade hoy Silleiro dispone de unas amplias instalaciones aunque la mayor parte de sus salas están vacías, salvo por la presencia de los torreros. n