VIGO

El líder ‘migueliano’ garantiza en público que seguirá con su obra

Rosendo afirma en su primera comparecencia tras quedar libre que “no voy a parar”

Miguel Rosendo, ayer, durante su comparecencia.
Miguel Rosendo, ayer, durante su comparecencia.
El líder ‘migueliano’ garantiza en público que seguirá con su obra

nnn El líder de la Orden y Mandato de San Miguel de Arcángel, conocida como los ‘miguelianos’, Feliciano Miguel Rosendo, garantizó ayer que seguirá con su obra y no va a parar nunca, “aunque no sea bajo el nombre Orden y Mandato” y tenga que recurrir a otra denominación.
Es lo que manifestó entre lágrimas Rosendo, en la primera rueda de prensa en cuatro años, después de que el pasado día 5 saliese de la cárcel de Teixeiro, porque estaba a punto de cumplir el máximo de cuatro años que establece la ley de prisión provisional.
El líder de la orden, que rompió a llorar más de una vez durante su intervención de ayer en Madrid, aseguró que ha vivido cosas “muy duras” en la cárcel, que le han dejado “llagas en la carne que no se van a curar”.
El juicio contra Miguel Rosendo y otras seis personas quedó visto para sentencia a finales de noviembre tras un total de 30 sesiones en las que, además de los acusados, desfilaron por la Audiencia de Pontevedra 118 personas, entre testigos y peritos. La petición del fiscal para el cabeza de la presunta secta es de 66 años por un delito de asociación ilícita, doce contra la integridad moral, cinco de coacciones y tres contra la libertad sexual: uno por agresión sexual y dos por abuso sexual continuado.
Rosendo  negó todas las acusaciones y ha hecho hincapié en que “jamás” abusó de nadie porque el abuso sexual es, para él, “muy, muy grave, y muy doloroso por el respeto que tengo a las mujeres”. “¿Cómo podría haber hecho eso?”, lamentó.
Además, insistió en que en la presunta secta no se negó la libertad de nadie, y de hecho remarcó que la fundación de la orden se hizo bajo una condición: “que todos fuéramos libres y pudiéramos así ayudar a la gente”.
Apuntó como posible causa de estas acusaciones contra él los “celos” del capellán Isaac Vega, que fue quien denunció ante la Diócesis de Tui-Vigo -responsable civil subsidiaria de la Orden- la conducta moral del líder.
A esto añadió la posición de algunos “hombres de Iglesia” a los que, según él, no interesaba la obra que realizaban en la orden porque “no se cobraba nada”.
“No trato de defenderme, pero por favor como ser humano pido que no se pise la dignidad de mi persona”,  remarcó Miguel Rosendo.n