VIGO

El éxito de los bares de "toda la vida"

En Vigo se mantienen bares que cuentan con una tradición de más de 60 años. Curiosamente, aquellos que tienen más éxito son los que llevan haciendo lo mismo desde sus comienzos.

Tom lleva el bar El Pasillo (en la foto con Laura), que abrió en 1958 en la calle Gamboa y es todo un clásico.
Tom lleva el bar El Pasillo (en la foto con Laura), que abrió en 1958 en la calle Gamboa y es todo un clásico.
El éxito de los bares de "toda la vida"


Tom lleva el bar El Pasillo con mucho cariño. Este cuenta con 60 años de tradición y su plantilla no es la primera en mantener el local. Lleva abierto desde 1958, su tapa principal siempre han sido las aceitunas y los manises con cáscara y ya se han convertido en un clásico. Tom cuenta que "el éxito de este bar se debe al buen servicio, a los camareros". Siempre está lleno y entre risas y ajetreo Laura añade que "el éxito también se debe a como tiramos la cerveza, la gente viene por la calidad y la tradición". 
Otro bar que lleva abierto 60 años es O Ovo y se ha convertido en algo tradicional de Vigo gracias al pincho que acompaña con las bebidas, sobre todo con los chupitos. Con cada consumición te dan un huevo cocido para comer con las manos. Manuel heredó el bar de su familia y lo lleva desde el 86. Cuando se le pregunta por la clientela dice "tenemos clientes habituales, pero también tenemos gente de fuera que conoce lo del huevo, les hace  gracia y vienen a probarlo. El pincho consiste en un huevo cocido, sal y pimentón". Para él esta tradición familiar se mantiene gracias a su sencillez.
La plaza de la Iglesia es un lugar del Casco Vello que destaca por las quedadas de amigos para comer pipas y beber sentados en las escaleras de la Concatedral de Santa María. Los bares que rodean la plaza están encantados con esta tradición y dejan llevar las bebidas a la calle acompañadas de un vaso de pipas. Uno de los bares más conocidos de esta plaza es La Colegiata que además es un hostal para turistas. En este bar ponen pinchos de tortilla, chorizo y cosas ricas pero poco elaboradas. Ellos prefieren destacar "las típicas pipas en la plaza". 
En la calle Cesteiros se mezclan restaurantes y bares muy variados, como el ya mencionado A Curuxa. Justo en frente se encuentra la taberna A Pedra de cocina y tapas tradicional gallega. Los clientes recomiendan reservar para comidas en grupo, porque el sitio es pequeño. Se sirve pulpo, marisco, pescaditos fritos, pimientos de padrón o zorza, entre otras. Además con la bebida suelen poner un pincho clásico, pero bien elaborado  y que cambia cada día, como por ejemplo el pincho de fabada. La calidad y tradición se respira en uno de los mejores ambientes de Vigo.n