VIGO

Donaire deja, tras 40 años, la dirección de los Misioneros

El hermano José Luis y el hermano Vicente, en la lavandería de la institución.
photo_camera El hermano José Luis y el hermano Vicente, en la lavandería de la institución.

Los hermanos se proponen organizar más salidas para los residentes y aspiran a renovar camas de 40 años de antigüedad

 Los años no perdonan, tampoco para el incombustible hermano Donaire, que cedió hace un mes el testigo en los Hermanos Misioneros de los Enfermos Pobres de Teis al hermano Vicente Pérez, ahora nuevo director del centro. José Antonio Donaire nació en Jaén pero recibió el título de vigués distinguido como cabeza visible de un trabajo impagable en favor de los enfermos pobres  de la ciudad y llevaba unos 40 años como superior de la institución en Vigo. Ahora, a sus 77 años, le cuesta caminar, tiene parkinson y se le va un poco la memoria, cuentan sus allegados. Su sustituto, el hermano Vicente, tiene su misma edad, es vigués y comenzó a ejercer en la casa de Teis, después fue 18 años director del Hogar Sor Eusebia en A Coruña, estuvo dos veces en Perú y últimamente se encontraba en Barcelona. Los Hermanos Misioneros de Teis son “multiusos”, como dicen ellos mismos, porque atienden cualquier tarea las 24 horas si es necesario. Y hace falta que sea así porque son nueve hermanos, de los cuales tres están en silla de ruedas (los hermanos Lucas y Fernando) o con grandes dificultades como Donaire. El segundo de a bordo de la casa es José Luis, un hermano nacido en Perú, de 33 años que lleva 8 años en Vigo y que tiene ilusión y energía por mejorar la calidad de vida de los residentes “con la ayuda de la gente”, un afán que comparte con el hermano Vicente y con el resto de la congregación. Una de sus metas es poder renovar las camas, que tienen más de 40 años y habían sido cedidas por un hospital de Ourense. También quieren organizar más salidas para los residentes para que puedan distraerse, aunque ya hay visitas al parque de A Riouxa. “Nuestro carisma no se limita a dar de comer y a que duerman, en la vida de las  personas hay más facetas y queremos cuidar todo eso. Aquí hay personas a las que no vienen a visitar nunca, los dejan aquí y se olvidan de ellos. Nosotros somos su familia. En Navidad viene gente joven a visitarles y les hace mucha ilusión”, explica el hermano José Luis.
Además del personal contratado (1 médico, dos enfermeras, cinco auxiliares de enfermería), cuentan con voluntarios que sacan a los enfermos a la Riouxa o ayudan en tareas como doblar la ropa o dar de comer a los residentes.

80% con problemas psíquicos
Actualmente unas 200 personas conviven en los Hermanos Misioneros de Teis, de los que 105 son residentes. Son enfermos pobres que no hayan cumplido los 65 años y alrededor del 80% tienen problemas  psíquicos. El médico que les atiende bromea a veces diciendo que reparte más medicamentos que el Nicolás Peña. La demanda de plazas para entrar es alta, la prueba es que hay una lista de espera de 40 personas. 
El resto de las personas acuden al centro de transeúntes, con 38 plazas aunque a veces acogen a más en un salón multiusos de este edificio, y a la casa de la esperanza para  pacientes drogodependientes  o con VIH, para lo cual se asesoran con centros como Alborada o Cedro. En cuanto a los transeúntes, señalan que el perfil cambió con la crisis. “Antes una familia se podía apañar medianamente con su dinero trabajando, ahora muchos se quedaron en el paro y vienen por aquí a dormir o a pedir comida, vienen con sus hijos. Se te parte el alma viendo gente así, no podemos dejarlos”.
Los Hermanos Misioneros reciben ayudas de la Xunta, la Diputación y el Concello, pero también agradecen la colaboración de los ciudadanos y de la Providencia Divina que “no nos ha abandonado”.

Te puede interesar