VIGO

Atrapada por un estafa

Una estudiante viguesa vive una pesadilla desde que en 2015 contestara a un anuncio falso de venta de una Play Station por internet. El estafador no logró llevarse su dinero pero sí su identidad con la que timó a decenas de personas

El anuncio se publicitó a través de una aplicación de compra-venta de artículos por internet.
El anuncio se publicitó a través de una aplicación de compra-venta de artículos por internet.
Atrapada por un estafa

Todo comenzó  en diciembre de 2015 con un anuncio en una página de internet de compra-venta de artículos. Jessica, estudiante viguesa de entonces 18 años, se interesó por una Play Station y contactó por privado por el anunciante con la intención de adquirirla. Le envió sus datos personales pero la “insistencia” del vendedor para que le hiciera la transferencia le hizo desconfiar. “Me pareció muy raro así que al final decidí no comprarla y no pagué”, explica.
Pensó que ahí acababa todo, pero nada más lejos de la realidad. “Entonces empecé a recibir notificaciones y hasta vino la Policía a mi casa para comprobar mi domicilio”, relata. El supuesto vendedor había usurpado presuntamente su identidad para cometer la misma estafa a decenas de personas por toda la geografía española.
“Me quería morir”, recuerda y añade que “incluso dos víctimas de aquí de Galicia dejaron notas en mi buzón pidiendo explicaciones”. Todos los denunciantes habían pagado por la misma consola sin haber recibido nada a cambio.
Jessica llegó a ser juzgada e incluso condenada en primera instancia, lo que le obligó a contratar a un abogado que consiguió demostrar no sólo su inocencia sino que era una víctima.
Ayer, la joven acudía a los juzgados de Vigo donde se iba a celebrar el juicio contra Sergio M., la persona a la que acusa de usurpar su identidad y que cuenta con varias condenas de una decena de juicios desde Madrid o Galicia hasta Santander. El fiscal le acusa a él y un colaborador, con discapacidad, de anunciar en la página de internet “Wallapop” la venta de la consola de que la no disponían. También afirma la acusación pública que los acusados utilizaron la identidad de Jessica en otras numerosas estafas siguiendo el modo de actuación, causándole gastos y perjuicios valorados en 3.751 euros. La pena que pide no obstante sólo es de una multa de 1.800 euros al considerarles autores de un delito leve de estafa en grado de tentativa.
La acusación particular ejercida por la joven amplía la petición de pena hasta los seis años al añadir los delitos de usurpación de identidad, revelación de secretos y estafa. 
El juicio quedó suspendido ya que Sergio M., natural de Barcelona, no se presentó a la vista.n